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    N. 5 - SEPTIEMBRE - OCTUBRE 1999

    Edición española 
     
     

    CONGREGACIÓN GENERAL
    24 agosto - 3 septiembre 1999
    Bamberg

    "LA MISIÓN DEL CARMELO PARA EL
    TERCER MILENIO"
     
     

    SUMARIO

    CONGREGACIÓN GENERAL 1999: CRÓNICA

    LISTA DE PARTICIPANTES

    DISCURSO DE APERTURA DEL PRIOR GENERAL

    INFORME DEL CONSEJERO GENERAL PARA 
    LA EVANGELIZACIÓN

    INFORME DEL CONSEJERO GENERAL PARA
    LA JUSTICIA Y LA PAZ

    INFORME DEL CONSEJERO GENERAL PARA 
    LA AMÉRICA LATINA

    INFORME DEL CONSEJERO GENERAL PARA 
    LA FORMACIÓN

    UNA SIGLO LLEGA A SU FIN. LA DIMENSIÓN SOCIAL, ECLESIAL Y CARMELITA DEL PRÓXIMO JUBILEO

    ABIERTOS AL FUTURO DE DIOS
     


     



     

    CONGREGACIÓN GENERAL 1999
    CRÓNICA
     

    La Congregación General de este sexenio se desarrolló del 24 de agosto al 3 de septiembre de 1999 en el convento carmelita de Bamberg en Alemania. Participaron unos sesenta religiosos representantes de todas las Provincias, Comisariatos Generales / Provinciales y las Delegaciones Generales de la Orden.

    Martes, 24 de agosto

    Después de la oración de la mañana, a las 10.00, los participantes a la Congregación se reunieron en el aula principal donde el P. Christian Körner, prior de la casa, dirigió a los convocados un saludo de bienvenida a nombre de la comunidad local y de la Provincia. El Prior General, P. Joseph Chalmers, respondió agradeciendo a la Provincia de Alemania Superior la acogida a esta Congregación. Además saludó a los presentes, incluido el P. Ulrich Dobbmam, Definidor General y representante de los Carmelitas Descalzos. El P. Ulrich, a nombre del Prepósito General OCD, dio las gracias a la asamblea por la invitación y deseó a todos los presentes un fructífero trabajo en pro de toda la Orden. Siguió después una breve presentación de cada uno de los participantes.

    Luego el Prior General dio comienzo a su discurso inaugural, subrayando diez puntos principales: Fidelidad Creativa, Vocaciones, Formación, Cultura, Finanzas, Familia Carmelita, Comunicaciones Sociales, Justicia y Paz, Organización de la Orden, Misión.

    Alrededor de las 11.45 el Secretario General, P. Tarsicio Gotay tomó la palabra, presentando a la asamblea el programa general, el horario de cada día y los moderadores. Después de un breve coloquio los participantes aprobaron tanto el orden del día como el horario con algunas pequeñas modificaciones. El horario en general fue: A las 7:30 oración de la mañana, 8:00 desayuno, 9:00 primera sesión, 11:00 segunda sesión, 12:30 comida y siesta, 15:00 tercera sesión, 17:00 Eucaristía, 18:00 cena, 19:00 oración de la tarde / lectio divina y descanso. Como moderadores fueron nombrados los PP. Carlo Cicconetti (Ita), Mario Esposito (SEL) y Antonio Silvio da Costa Junior (Flum).

    La tercera sesión de la tarde fue dedicada a los trabajos en siete grupos linguísticos. Cada grupo tenía el encargo de examinar el informe del Prior General y de proponer otros temas no afrontados por la Orden. Los resultados de los grupos fueron comunicados por los secretarios de los grupos en asamblea general durante la segunda parte de la tercera sesión.

    La jornada se terminó con la celebración eucarística y una barbacoa en el patio del convento.

    Miércoles, 25 de agosto

    El moderador del día, P. Carlo Cicconetti, dio comienzo al programa invitando a los miembros del Consejo General a comunicar su informe cada uno. Durante la primera sesión tomaron la palabra:
    - el P. Anthony Scerri, con su informe sobre la Evangelización en África, Asia y Australia;
    - el P. Míceál, presentando la realidad de la Orden en el sector de Justicia y Paz;
    - el P. Alexander Vella, comunicando los datos de varias actividades en el campo de la Formación;
    - el P. Wilmar Santin, sobre la realidad de la Orden en América Latina.

    La segunda sesión de la mañana fue dedicada a los trabajos en grupos linguísticos. Los participantes fueron invitados a dialogar sobre los informes de los Consejeros Generales. Su feedback fue comunicado por los secretarios de los grupos durante la tercera sesión de la tarde.

    Dada la elección al episcopado del P. Lucio Renna, durante el día el Prior General comunicó a los presentes que el Consejo General había nombrado Procurador General de la Orden al P. Josef Jancar, religioso de la Delegación General de Bohemia-Moravia (actualmente en el CISA, especializándose en Derecho Canónico) y al P. Tarsicio Gotay (Arag-Por) Delegado General para el Laicado Carmelita.

    Jueves, 26 de agosto

    El P. Mario Esposito, moderador, después de haber saludado a los presentes, comunicó algunos avisos y un mensaje de buenos augurios por parte de la Delegación General "Tito Brandsma" de Colombia. Luego, invitó a los Provinciales, Comisarios y Delegados a ilustrar brevemente la realidad de sus territorios, incluyendo las respuestas a las siguientes preguntas:
    * ¿Cuáles son los tres principales puntos fuertes en la vida y en el apostolado de los Carmelitas en donde viven?
    * ¿Cuáles son los tres puntos débiles más notables?
    * ¿Cuáles son las tres cosas más importantes que ayudarían a mejorar la presencia de los Carmelitas y el trabajo que realizan y a convertirlo más fecundo?

    Para facilitar tanto la comunicación como el diálogo, los territorios se reagruparon según siete zonas geográficas. Después de la comunicación de cada grupo, los participantes a la Congregación General tuvieron el tiempo necesario para pedir o agregar otras posteriores explicaciones. Durante las tres sesiones del día fueron comunicadas las realidades de los siguientes territorios: Prov. de Alemania Superior, Prov. de Alemania Inferior, Prov. Polaca, Del. Gen. de Bohemia-Moravia, Prov. Holandesa, Prov. Británica, Prov. Irlandesa, Com. Prov. de Zimbabwe (Hib), Prov. Catalana, (& Venezuela), Provincia de Castilla, Provincia Arago-Valentina, Prov. Bética, Com. Gen. de Portugal, Del. Gen. de Francia, Prov. Italiana, Com. Prov. del Congo (Ita), Prov. Napolitana, Com. Gen. de "La Vergine Bruna", Prov. de Malta (& Bolivia, Italia), Prov. Americana PCM (& Perú, Méjico). Al final de la tercera sesión, dado que el tiempo disponible se había acabado, se decidió continuar con las presentaciones el día siguiente.

    Viernes, 27 de agosto

    El moderador del día, P. Mario Esposito, dio inicio a los trabajos del día con la continuación de la presentación por parte de los Provinciales y Comisarios sobre la realidad de la Orden en sus territorios. Durante las sesiones de la mañana se completó la información en las siguientes áreas: Prov. Americana de San Elías (& Trinidad y Vietnam), Com. Prov. de las Antillas (Arag), Com. Prov. de Venezuela (Baet), Del. Gen. "Tito Brandsma" de Colombia, Prov. de Río de Janeiro, Prov. de Pernambuco (& Mozambique), Com. Prov. del Paraná (GerS.), Com. Prov. de la India (GerS), Com. Prov. de las Filipinas (Neer), Prov. de Indonesia y Prov. de Australia.

    Durante la tercera sesión de la tarde, el P. Alexander Vella tuvo una conferencia sobre la Lectio Divina, durante la cual presentó su desarrollo desde el principio de la Iglesia hasta nuestros días y su marco incisivo sobre la Regla y sobre la vida carmelita. Además de la explicación del método tradicional por parte del conferenciante, los que participaban tuvieron ocasión de pedir algunas aclaraciones y de comunicar su experiencia sobre la Lectio Divina.

    La celebración eucarística, en sufragio de los religiosos difuntos, fue muy emotiva. Al momento del ofertorio, cada uno de los Consejeros Generales invitó a los miembros de su propia región a recordar el nombre de los religiosos que trabajaban en aquella región.

    Sábado, 28 de agosto

    El P. A. Silvio da Costa Junior, moderador, después de haber entonado el Flos Carmeli y comunicado algunos avisos, invitó al P. Nicola Barbarello (Neap) a presentar a la asamblea al Sr. D. Salvatore Schirone, un terciario carmelita de Bari (Italia), relator del día. En su discurso, "Una Siglo llega a su fin. La Dimensión Social, Eclesial y Carmelita del próximo Jubileo", el Sr. Schirone habló sobre tres puntos: (a) Una síntesis del siglo, (b) Postmodernismo: Dios, la Historia y la Iglesia (c) La Iglesia y el Carmelo en los albores del Tercer Milenio. Apenas hubo acabado, los presentes pudieron comentar y pedir aclaraciones sobre lo relatado.

    La segunda sesión del día se dejó libre para quien quisiera visitar la ciudad. Durante la tercera sesión de la tarde, lo miembros de la Congregación General, se dividieron en siete grupos para responder a algunas de las preguntas presentadas por el relator de la mañana. Luego en el aula comunicaron sus respuestas.

    Domingo, 29 de agosto

    Fue día de descanso. A las 9:00 de la mañana, después de la oración y el desayuno, la mayor parte de los miembros de la Congregación participaron en una excursión, guiada por el P. Christian Körner, que incluía una visita al campo de concentración de Dachau y una visita al convento carmelita de Straubing.


    Los participantes llegaron a Dachau hacia las 11:30 de la mañana. Celebraron la eucaristía a las doce, recordando en ella a los PP. Tito Brandsma e Hilario Januszewski, dos Carmelitas que allí sufrieron el martirio. El acto penitencial de la misa fue celebrado en la capilla principal del campo, mientras la proclamación de la Palabra y la Eucaristía en el Carmelo de la Preciosísima Sangre de las monjas carmelitas descalzas (fundado en el 1964), que se halla en las cercanías del campo de concentración. Después de la celebración, las monjas acogieron al grupo en el locutorio, compuesto de varias salas, donde se sirvió una comida informal. Hacia las 15:00 los participantes pudieron visitar el museo, las dos barracas todavía en pie, el crematorio y otros lugares conmemorativos.

    De Dachau los participantes emprendieron la marcha hacia Straubing, donde los carmelitas tienen un gran convento y una gran iglesia barroca, muy rica en obras de arte y de imágenes de santos carmelitas. La comunidad, compuesta de cinco religiosos, acogió al grupo internacional con mucha alegría y hospitalidad. Un religioso de la comunidad acompañó a los presentes en una visita guiada a la iglesia y al convento, mostrando las obras más prestigiosas de la casa. Antes de abandonar Straubing, la comunidad ofreció al grupo una cena en un restaurante local. Hacia las 23:00 regresaron a Bamberg .

    Lunes, 30 de agosto

    El P. Carlo Cicconetti, moderador, después de leer un mensaje enviado por los laicos carmelitas de la Provincia Italiana reunidos en Sassone, comenzó con los trabajos del día invitando al P. Pere Soler, Ecónomo General, a presentar su informe sobre el financiamiento de los trabajos de reestructuración del Centro Internacional San Alberto y de la Curia General. Terminado su informe, el resto de la primera sesión y las siguientes se dedicaron a preguntas esclarecimientos y propuestas.

    La tercera sesión de la tarde se dejó libre para los encuentros de la Región Asia y de la Región América Latina. Lo restante del día se desarrolló según el programa.

    Martes, 31 de agosto

    Las sesiones de la mañana estuvieron dedicadas al informe titulado: "Abiertos al futuro de Dios" de Fr. Günter Benker (GerS), un religioso joven de la Orden. En su presentación, Fr. Günter afirmó la tesis de que nuestra Orden tendrá un futuro, solamente si respeta el pasado y acepta la realidad así como es y vive una fraternidad contemplativa en medio de la gente de la sociedad moderna. Después de su informe, el moderador del día, P. M. Esposito, invitó a la asamblea a expresar sus opiniones sobre el informe, que se veía muy actual.

    Para la sesión de la tarde los participantes fueron invitados a tomar de nuevo el trabajo en grupos y reflexionar sobre cuanto fue comunicado en estos días para señalar tres o cuatro temas de los más sobresalientes que deberán afrontarse en el Capítulo General.

    Miércoles, 1 de septiembre

    La mañana se dedicó al informe del P. Alexander Vella, Consejero General para la Formación, sobre la nueva Ratio Institutionis Vitae Carmelitanae. El moderador del día, P. A.S. da Costa Junior, informó a los presentes que el tiempo a disposición para este tema se debería dividir en tres partes de una hora cada uno para: (a) El informe del P. A. Vella, (b) El trabajo en grupo sobre el último borrador de la RIVC, (c) Informe de los grupos y otras propuestas de la asamblea.

    En la tarde los participantes se reunieron en el aula a las 15:00 para otras informaciones de parte del P. P. Soler, Ecónomo General.

    Después de la tercera sesión los miembros de la Congregación, acompañados por el P. Richard Winter, Provincial (GerS), se dirigieron al santuario de Viezehnheiligen dedicado a catorce santos, donde a las 18:00 se celebró la eucaristía, a la que siguió la cena en un restaurante cercano.

    Jueves, 2 de septiembre

    Moderó los trabajos de la mañana el P. Carlo Cicconetti, el cual, después de dar algunos avisos, invitó al P. Vincenzo Mosca (Neap) a hablar sobre la Domus Carmelitana, que será inaugurada el 25 de septiembre de 1999. Luego los secretarios de grupos que se habían reunido el martes por la tarde comunicaron sus reflexiones sobre los temas que se debería tratar en el Capítulo General del 2001. Además, los presentes tuvieron la posibilidad de sugerir el tema y el lugar del mismo.

    Los mismos temas sobre el Capítulo General se trataron en la tercera sesión de la tarde. Una vez terminadas las intervenciones de los presentes, tomaron la palabra el P. A. S. da Costa Junior y el P. Joseph Chalmers, Prior General. El P. Antonio habló del "Proyecto Isidoro Bakanja" iniciado en la Provincia de Río de Janeiro a favor de los sin techos. El P. General comunicó varias iniciativas que el Consejo General tiene programadas para el futuro:

    - En el 750º aniversario del Escapulario, (en el 2.001) una ocasión para profundizar en la espiritualidad del Carmelo, se tiene previsto:

    - La publicación de un folleto en varias lenguas en el que se da una mirada general a todos los miembros de la Familia Carmelita.

    - Con ocasión de su reestructuración y de su centenario, el 9 de octubre de 1999 tendrá lugar la bendición del Centro Internacional San Alberto, Roma.

    La sesión se terminó hacia las 16:00, permitiendo así a los miembros de la Congregación General disponer del tiempo sobrante para responder a varios cuestionarios.


    Viernes, 3 de septiembre

    Moderó las dos últimas sesiones de la mañana el P. M. Esposito. Durante este tiempo, los participantes a la Congregación General revisaron y votaron a favor dos propuestas y un decreto:
    - Propuesta n.1: La división por igual de los gastos de los viajes al Capítulo General.
    - Propuesta n.2 : La formación de una pequeña comisión para el financiamiento del Consejo General.
    - Decreto: El financiamiento de los trabajos de la Curia General y del Centro Internacional San Alberto.

    Como conclusión de la Congregación, el P. Joseph Chalmers, Prior General, después de dar un breve resumen de todos los trabajos realizados en estos días y los retos que debe afrontar la Orden en el nuevo milenio, dirigió un saludo final y dio las gracias al P. Richard Winter, Provincial y al P. Christian Körner de la Provincia de Alemania Superior por la acogida y hospitalidad recibidas, a los traductores, a los miembros del secretariado, a los encargados de la liturgia, a los moderadores y a todos los participantes que durante estas semanas mostraron un gran sentido de unidad y con su participación han contribuido de varias formas al buen éxito de este encuentro.

    La Congregación General acabó a las 17:00 con la celebración eucarística presidida por el Prior General.
     

    Anthony Cilia, Director CITOC



     

    ELENCO DE LOS PARTICIPANTES
     

    Gremiales
     
    Rev.mus P.Joseph Chalmers,
    P. Gaspar Mondéjar,
    P. Anthony Scerri,
    P. Míceál O'Neill,
    P. Wilmar Santin,
    P. Alexander Vella,
    P. Pere Soler i Anglada,
    P. Carlo Cicconetti,
    P. Tjeu Timmermans,
    P. Robert Kelly,
    P. Richard Winter,
    P. Luis Gallardo,
    P. Nicola Barbarello,
    P. Rafael Leiva,
    P. Piotr Spiller,
    P. Antonio Silvio da Costa Junior,
    P. Joâo José Costa,
    P. Leo McCarthy,
    P. Amadeo Zammit,
    P. Mario Esposito,
    P. David Hofman,
    P. Manuel Bonilla,
    P. Heribertus Heru Purwanto,
    P. Anton Beemsterboer,
    P. Piet Wijngaard,
    P. Juan de Dios Sanz,
    P. Luigi Nasta,
    P. Henrique Martins,
    P. John Welch,
    P. Bernhard Bauerle,
    P. William Harry,
    P. Ivaní Pinheiro,
    P. John McGrath,
    P. Eddie Albino,
    P. Tomás Ciscar,
    P. Manuel Sánchez León,
    P. Thomas M. Kizhakemury,
    P. Jean Marie D'Undji,
    P. Jan Fatka,
    P. Hugh Canavan,
    P. Gianfranco Tuveri,
    Prior Generalis
    Vices-Prior Generalis
    Consiliarius Generalis
    Consiliarius Generalis
    Consiliarius Generalis
    Consiliarius Generalis
    Oeconomus Generalis
    Prior Provincialis Italiae
    Prior Provincialis Neerlandiae
    Prior Provincialis Hiberniae
    Prior Provincialis Germaniae Superioris
    Prior Provincialis Arago-Valentinae
    Prior Provincialis Neapolitanae
    Prior Provincialis Baeticae
    Prior Provincialis Poloniae
    Procurator Prioris Provincialis Fluminis Januarii
    Prior Provincialis Pernambucanae
    Prior Provincialis Americae PCM
    Prior Provincialis Melitae
    Prior Provincialis Americae S. Eliae
    Procurator Prioris Provincialis Australiae
    Prior Provincialis Catalauniae
    Prior Provincialis Indonesiae
    Prioris Provincialis Germaniae Inferioris
    Prior Provincialis Britanniae Maioris
    Prior Provincialis Castellae
    Commissarius Generalis "La Bruna"
    Commissarius Generalis Lusitaniae
    Commissarius Provincialis Americae PCM
    Commissarius Provincialis Americae PCM
    Commissarius Provincialis Americae PCM
    Procurator Commissari Provincialis Paranae
    Commissarius Provincialis Zimbabuae
    Commissarius Provincialis Philippinarum
    Commissarius Provincialis Antillarum
    Commissarius Provincialis Venetiolae (Baet)
    Commissarius Provincialis Indiae
    Commissarius Provincialis RD Congolensis
    Delegatus Generalis Bohemiae et Moraviae
    Delegatus Generalis Colombiae
    Delegatus Generalis Galliae

    Periti
     
    P. Tomás León, 
    P. Francis Kemsley, 
    Fr. Pat Mullins, 
    P. Martin Segers,
    P. Christian Körner, 
    P. Vincenzo Mosca,
    P. Cees Bartels,
    P. Rogerio De Lima,
    Provinciae Baeticae
    Provinciae Britanniae Maioris
    Provinciae Hiberniae
    Provinciae Germaniae Inferioris
    Provinciae Germaniae Superioris
    Provinciae Neapolitanae
    Provinciae Neerlandiae
    Provinciae Pernambucanae

    Secretariatus
     
    P. Tarsicio Gotay,
    P. José Maldonado,
    Fr. Roberto Russo,
    P. Anthony Cilia,
    P. Attard Mark,
    P. Redemptus Valabek,
    Miguel Norbert Ubarri,
    Secretarius Generalis
    Secretariatui addictus
    Secretariatui addictus
    Director CITOC
    Interpres
    Interpres
    Interpres
    Liturgiae addictus

    P. Godehard Wegner (GerS)

    Convitati

    Fr. Günter Benker (GerS)
    Salvatore Schirone (TOC) 

     



     

    DISCURSO INAUGURAL DEL
    PRIOR GENERAL
     

    Estamos a tan sólo dos años del próximo Capítulo General, que será el primero del nuevo milenio. En el Capítulo General, según el Articulo 272 de las Constituciones, el Prior General informará acerca del estado espiritual y temporal de la Orden. En el último Capítulo General, celebrado en septiembre de 1995, el nuevo Consejo General recibió la encomienda de preparar un Plan Global de trabajo para los próximos seis años. Realizamos y discutimos este Plan en el Consejo de las Provincias, realizado en Lisieux en 1997. Ahora corresponde al próximo Capítulo General la tarea de evaluar el trabajo del Consejo General y cuánto hemos realizado de lo que nos propusimos. En esta Congregación General, deseo expresar mi parecer sobre los retos que enfrenta nuestra Orden ante la entrada del nuevo milenio. El reto es una realidad ambigua. Para algunos, puede parecer como un problema; yo pienso, sin embargo, que un reto es una oportunidad dada por Dios para ejercitarnos en la fidelidad creativa. Así, pretendo que este informe sea una preparación anticipada al Capítulo General. Quizás puedan surgir de esta Congregación General sugerencias concretas para el próximo Capítulo.

    1. Fidelidad Creativa

    Para nosotros, como individuos y como Orden, el reto principal es inalterable. Estamos continuamente llamados a permanecer fieles al carisma que Dios nos ha confiado, para la Iglesia y el mundo. Ser fieles no significa necesariamente repetir lo mismo del pasado. Los tiempos cambian, y así nosotros debemos cambiar nuestra forma de vivir y presentar el carisma para convertirnos en un vehículo eficaz de evangelización para la nueva era. Nosotros no cambiamos el carisma, claro está, sino la forma de presentarlo; también lo enriquecemos, añadiéndole el estilo de vida de nuestros días.

    Dios nos habla de muchas maneras. Una de estas maneras es a través de los cambios culturales que ocurren en nuestro mundo en el presente. No podemos considerarnos fieles a Dios si no rumiamos las Escrituras, como tampoco podemos considerarnos fieles si no escuchamos la voz de Dios en el corazón del mundo.

    Debemos ser creativos con nuestra fe, en el sentido de buscar nuevas formas de encarnar nuestro carisma que respondan a las nuevas necesidades que emergen de la cultura en que vivimos. Debemos también prestar atención al tema de la inculturación. El camino carmelita debe expresarse en forma diferente, respondiendo a la cultura que lo recibe. Varias de nuestras "misiones" tradicionales ya están sobrepasando la madurez, y la responsabilidad se está pasando a las vocaciones jóvenes nativas. Esto puede ser un proceso doloroso para todos los involucrados, pero es como los dolores de parto de los cuales saldrá la nueva vida. Los valores carmelitas fundamentales permanecerán pero, la forma de encarnarlos deberá cambiar para ajustarse a la cultura y las circunstancias específicas.

    Todos los consagrados, hombres y mujeres, "deben seguir siendo las imágenes de Cristo el Señor, fomentando a través de la oración una profunda comunión de pensamiento con Él (cf. Fil 2, 5-11), para que toda su vida esté impregnada de un espíritu apostólico y su trabajo apostólico de la contemplación." (VC, 9). No hay lugar a duda de que ante los ojos de la mayor parte de la gente el Carmelo significa oración, contemplación, la vida interior. Los carmelitas hacen tantas cosas distintas, y esa es una de nuestras líneas de fuerza, pero en todos estos trabajos apostólicos se espera que manifestemos nuestra espiritualidad. Estamos también llamados a la comunidad y al servicio apostólico en medio del pueblo. La gran mayoría de nuestras casas son parroquias. ¿Fue ésta una opción de la Orden o es fruto de algo circunstancial? ¿Queremos como Orden escoger el rumbo de toda la Orden sobre todo en cuanto a la iniciativa apostólica principal? El trabajo que realizamos afecta evidentemente la vivencia de nuestro carisma. ¿Constituye esto un asunto que debemos dejar en las manos de cada Provincia o debe el Capítulo General ofrecer algunos postulados amplios como directrices? ¿Son los postulados de las Constituciones 91-116 sobre la misión apostólica del Carmelo suficientes o hace falta algo más?

    2. Vocaciones

    El estado vocacional de la Orden difiere dramáticamente según la ubicación geográfica. Las Provincias de Europa Occidental, los Estados Unidos y Australia no parecen atraer la cantidad de vocaciones que solían atraer en el pasado. A pesar de los mejores esfuerzos de los promotores vocacionales, parece que la situación ha cambiado, por lo menos por el momento. Muchas Provincias establecidas han tenido que cerrar varias casas. Esto podría venir acompañado de un proceso muy doloroso, pero es completamente esencial cortar las ramas para que otros puedan crecer. Si no cerramos las casas cuando hace falta, esto traerá mucho sufrimiento a los hombres que tendrán que hacer más y trabajar más para suplir lo que hacían otros en el pasado. La vida comunitaria también sufrirá.

    Otras partes de la Orden reciben muchas vocaciones en este momento presente. Sin lugar a dudas, como en cualquier situación, debe haber mucho cuidado en la selección de los candidatos. La experiencia amarga nos enseña que la falta de trabajo adecuado con un problema de personalidad en la etapa inicial o en la formación inicial, produce que esa persona se convierta en un gran problema en el futuro. No creo que sea una buena idea aceptar a cualquiera que toca a la puerta. El discernimiento es necesario. Jesús escogió a sus colaboradores cercanos y sugirió a otros que su vocación estaba en otra parte (Lc 8, 38). Y aún así, ¡no todos los discípulos de Cristo alcanzaron grandes logros en su vocación!

    Pienso que las palabras Vita Consecrata merecen mención en este contexto: "...si el evidente florecimiento de vocaciones en algunas partes del mundo justifica el optimismo y la esperanza, la falta de ellas en otras partes del mundo no debe conducirnos ni a al desaliento ni a la tentación de hacer un reclutamiento laxo e imprudente." (VC, 64).

    Tanto la falta de vocaciones en algunas partes del mundo como la abundancia en otras partes nos presenta un reto. ¿Qué nos dice Dios como Orden ante esta situación y, de esta Congregación General, hay alguna respuesta que queramos dar?

    3. Formación

    Tendremos una oportunidad más tarde en esta reunión para examinar juntos la nueva Ratio Institutionis Vitae Carmelitanae (RIVC), y vosotros tendréis la oportunidad de expresar una opinión sobre ello. Creo que esto es muy bueno. También tenemos buenas Constituciones. Tenemos muchas más fuentes disponibles que en el pasado. Sin embargo, el trabajo de la formación no se realiza obviamente con la lectura de los libros, no importa cuán buenos éstos puedan ser. En la nueva versión de la Ratio tenemos una teoría muy buena para la formación para todos los niveles pero, ¿cuál es la realidad de la formación en nuestras Provincias? Me parece normal que cada uno quiera defender su pequeña parcela, pero os suplico seáis sinceros -- al menos con vosotros mismos. Si la situación de la formación en vuestra Provincia o Comisariado es idónea, entonces podéis obviar la próxima sección. Si, en cambio, sabéis que la situación no es perfecta, ¿qué vais a hacer al respecto y qué podemos hacer como Orden?

    Primeramente, ¿para qué formamos a la gente? Obviamente formamos para que sean buenos carmelitas, pero esta una realidad muy compleja. No podemos ser buenos carmelitas si no somos buenos seres humanos. Hay ciertas destrezas humanas básicas que son requisito para hacer la vida en sociedad tolerable. Si éstas no han sido aprendidas en el ambiente familiar, entonces deben ser integradas al principio de la formación. Hay varios aspectos que deben tomarse en cuenta durante el proceso de formación. Hay un nivel humano, un nivel intelectual y un nivel espiritual. Estos aspectos influyen unos en otros. Todos deben perfeccionarse durante toda la vida. Estos tres aspectos son como las tres patas de un taburete. Si una de ellas está desproporcionada, todo el taburete se desbalancea. Podemos fácilmente encontrar a una persona brillante de intelecto que reaccione como un niño cuando las cosas no salen como él quiere. Hay otros que minusvaloran el aspecto intelectual de la vida. Lo ideal es que las tres partes del ser humano crezcan juntas en armonía.

    Nadie es perfecto, sin lugar a dudas, pero espero que todos nosotros estemos en el camino espiritual. Este viaje exige mucho de nosotros porque estamos llamados a pasar por el desierto donde somos purificados y crecemos hacia la madurez en Cristo. La gran tentación consiste en abandonar el camino porque es demasiado difícil y resignarse a la mediocridad. En el documento sobre la Vida Consagrada, el Papa subraya la importancia de varias fases en el proceso de formación. Él escribe sobre la fase de los años meridianos cuando se puede caer en la tentación de la rutina y la subsiguiente tentación de la desilusión, por constatar resultados pobres. (VC, 70). Cada Provincia pierde hombres después de la profesión solemne y después de la ordenación. ¿Hay algo que podamos hacer por esta situación? ¿Es inevitable o se debe a alguna laguna en su formación que podamos corregir?

    En Vita Consecrata, el Papa subraya: "Aquéllos a cargo de la formación deben por consiguiente familiarizarse con el camino de búsqueda de Dios, para ser capaces de acompañar a otros en este camino." (VC, 66) Los que saben algo sobre el camino de búsqueda de Dios saben que hay momentos de desaliento y desilusión, tiempos en los que quizás nos sentimos como el profeta Elías, sentados debajo de una encina, sin deseos de continuar. Debido a la cantidad de opciones disponibles en el mundo actual, no es poco común que un individuo abandone la vida consagrada y/o el sacerdocio cuando experimenta alguna oscuridad. Él podría pretender escapar la oscuridad de esta forma. Él puede, desde luego, triunfar por algún tiempo, llenando el vacío con muchas cosas nuevas y nuevas relaciones, pero él sencillamente llevará sus problemas consigo y tendrá que enfrentarlos bajo un nuevo traje en otro momento. Me parece sumamente importante, pienso yo, que en el proceso de formación, que dura toda la vida del carmelita, se reciba ayuda desde el comienzo para concienciar que las oscuridades, desalientos y desilusiones son etapas normales del camino, y que no necesariamente son signos de que uno debe abandonar la vida consagrada.

    Uno de los efectos del proceso inicial de formación es ayudar a algunas personas a descubrir por sí mismos que la vida carmelita no es su camino para llegar a Dios. En un mundo ideal, esto se descubriría antes del noviciado, pero la vida no es siempre ideal y quizás es sólo a través de la vivencia a lo largo de los años cuando uno descubre que Dios le llama a otras partes.

    Nos impactan profundamente aquellos que llegan a nosotros, aun aquéllos que deciden no seguir caminando en el mismo camino que caminamos; y así, tenemos la tarea sagrada de ofrecerles a nuestros candidatos la mejor formación que podamos ofrecer. Esto incluye el proveerles formadores adecuados que, a su vez, implica seleccionar y formar cuidadosamente a toda esas personas. Cada Provincial y Consejo debe balancear toda una serie de valores, pero la formación ha de ser uno de los más importantes. ¿Constituye la formación de los formadores algo más importante que todos los demás compromisos apostólicos?

    En la formación en sí, varios valores deben balancearse. Yo hice toda mi formación inicial después del noviciado en el Centro Internacional de San Alberto (CISA), en Roma. El sistema no era perfecto, pero creo que aprendí mucho allí y no sólo en el sentido intelectual. Ciertamente conocí a muchos carmelitas a quienes posiblemente no hubiese conocido si no hubiese estado en Roma. También tuve la oportunidad de aprender y practicar otras lenguas. La mayor parte de las Provincias hoy parecen preferir tener casi toda, sino toda, la formación inicial dentro de la Provincia misma. Esto ciertamente expresa un valor, pero obviamente no es el único valor. No es lo mismo tener una formación inicial dentro de nuestra propia cultura, ya que hay varias Provincias que tienen hombres procedentes de varias culturas en la formación inicial. Somos miembros de una fraternidad internacional y hoy día escuchamos mucho sobre el mundo convertido en una ciudad global. ¿En qué forma estos elementos afectan nuestra política de formación? ¿Hacemos lo suficiente para fomentar la internacionalidad en la Orden? Si no, ¿qué más podemos hacer?

    Cuando visito las comunidades carmelitas alrededor del mundo y hablo con los miembros, me doy cuenta de que hay muchos problemas con la formación. Hay un problema serio con la falta de formadores. Esto trae consigo la selección de personas no indicadas en puestos importantes dentro de la formación, o la insatisfacción de los individuos removidos de lo que quieren hacer, sólo para llenar de pronto un hueco. Algo que vemos con toda claridad es la necesidad de que las Provincias y los Comisariados trabajen juntos en la formación para el bien común de los candidatos. Estoy consciente de los problemas de la formación conjunta y de que las experiencias del pasado no siempre han sido placenteras. También estoy consciente de que cada Provincia tiene su cultura muy particular y que cuando dos Provincias trabajan juntas, aún en el mismo país, puede haber a menudo choques culturales serios. Debido a estos problemas, he sugerido muchas veces otras formas de abordar este tema de la formación conjunta. Si verdaderamente la formación conjunta no es posible, ¿no es posible que cada Provincia pueda tener su noviciado o casa de estudiantes que acoja a los candidatos de otras Provincias? Esto ya existe en una o dos zonas, pero quizás necesita extenderse. El noviciado y las casa de estudiantes de una Provincia tienen unas normas que deben ser respetadas por las Provincias que envían candidatos. Estos asuntos deben discutirse a nivel local, pero quizás este cuerpo pueda hacer algunas sugerencias.


    4. Cultura

    En el Capítulo General de 1995 se aceptó una política cultural. Cuando le llegó el tiempo al Consejo General de ponerlo en práctica, algunas dificultades se presentaron. Antes que nada, hubo dificultades culturales para entender el significado de la palabra "cultura", tal como se empleó en Capítulo General de 1995. Entonces hubo mucha dificultad para entender cómo el trabajo sugerido para el "Delegado para la cultura" podría colaborar con el trabajo del Institutum Carmelitanum o con el del Consejero General responsable para ese área.

    El Consejo General decidió nombrar un Delegado para la Cultura, al P. Paul Lennon (Hib), cuyo papel sería el promover los estudios superiores en la Orden. Por varias razones no se ha hecho mucho en este área. Sin lugar a dudas es importante que los Provinciales promuevan los estudios superiores en sus Provincias o Comisariados. Mi pregunta para la discusión sobre esto es: ¿Qué más podríamos o deberíamos hacer en este campo?

    En cuanto al Institutum Carmelitanum en Roma, ¿qué nos depara el futuro? ¿Habrá una infinita reserva de frailes carmelitas que continúen el trabajo del Institutum? ¿Cómo afectará al Institutum el incremento en los cambios de la comunicación global? ¿Qué os parece un "Institutum Virtual", esto es, una institución cuyos miembros vivan en distintas partes del mundo con la posibilidad de planificar cosas juntos y pudiendo comunicarse con cierta regularidad? ¿Podría esto funcionar y cómo? ¿Qué os parece aunar fuerzas con otros Institutos Carmelitas alrededor del mundo y poner la Biblioteca Carmelita en Internet? Es muy importante que los frailes que tengan la capacidad para la investigación, tengan el tiempo para realizar esta labor. Aquellos capacitados deben recibir el apoyo necesario para realizar su trabajo. Si hacen investigación dentro de sus Provincias, deben recibir cierta "protección" para no sentirse abrumados por otros trabajos.

    5. Finanzas

    Más adelante en esta reunión recibiréis un informe sobre la situación económica de la Orden y sobre el trabajo realizado en el edificio de la Curia Generalicia y en el CISA. Quisiera ahora plantear algunas preguntas para la discusión. La Orden, como la mayor parte de las Órdenes en la Iglesia, está cambiando, en el sentido de que las Provincias de los países desarrollados están declinando y el gran aumento de las vocaciones está ocurriendo en los países subdesarrollados del mundo. El resultado de esto es que posiblemente habrá menos dinero que en el pasado para pagar los proyectos. ¿Podríamos comenzar a considerar cuáles son nuestras alternativas, antes de que tengamos que tomar decisiones apresuradas?

    ¿Existe alguna forma de hacer que la Curia Generalicia sea menos dependiente económicamente de las Provincias? Varias veces el Consejo General ha nombrado personas en posiciones sólo porque viven en o cerca de Roma, para salvaguardar los costos, o hemos decidido no hacer algo que creemos podría ser de gran valor para la Orden sólo por ahorrar dinero. Estamos esperanzados de que a largo plazo, cuando las deudas del renovado CISA estén saldadas, entonces podamos tener una fuente de ingreso muy buena para la Curia. En el pasado, se hizo un intento para que la Curia fuera más independiente mediante el Plan Económico, pero esto no supuso el aumento esperado de los fondos. ¿Convendría considerar el establecimiento de una Oficina de Desarrollo para la Curia General? ¿Cómo podría esto trabajar? ¿Podría esto traer un cambio en cuanto a los términos de referencia de la Comisión Económica General, que tiene un papel de asesoramiento técnico para el Ecónomo General? ¿Podría la Comisión Económica General también recibir la encomienda de buscar recursos de negocios o fuentes caritativas para el trabajo de toda la Orden? Muchas Provincias tienen algo así como una Oficina de Desarrollo. ¿Podría el establecimiento de una oficina parecida para la Curia General afectar las campañas de recaudación de fondos de las Provincias?

    6. Familia Carmelita

    Partiendo de la experiencia de todos nosotros, estoy seguro de que podríamos coincidir con la percepción del documento post-sinodal Vita Consecrata: "La participación del laicado suele traer percepciones inesperadas y enriquecedoras a ciertos aspectos del carisma, dirigiéndonos a una interpretación más espiritual, y ayudándonos a extraer las directrices para nuevas actividades en el apostolado." (VC, 55).

    La Familia Carmelita ha crecido y se ha desarrollado grandemente en los últimos años con nuevos miembros y nuevos grupos. Surgen nuevas formas de entender la relación entre las diversas remas de la Familia. Estos desarrollos nos han enriquecido a todos. En el Capítulo General de 1995, se expresó el deseo de definir con más claridad quiénes son los miembros de la Familia Carmelita. Tenemos una descripción muy amplia de la Familia Carmelita en el articulo n°28 de las nuevas Constituciones.

    No pienso que estemos preparados para dar una definición exacta de la Familia Carmelita, ni quizás queremos hacerlo en el presente. Existen, sin embargo, algunos asuntos que debemos enfrentar en el futuro. Uno de estos asuntos es el lugar de la tradicional Orden Tercera dentro de la Familia. En algunos lugares, ella constituye una realidad floreciente mientras que en otros no hay miembros. ¿Entonces, qué importancia tiene para nosotros la Orden Tercera dentro de la Familia Carmelita? Algunos prefieren emplear el término "Laicado Carmelita". ¿Hablamos de lo mismo?

    Otro asunto surge de la Regla de Orden Tercera. La legislación vigente fue aprobada por la Santa Sede en 1976, por un período limitado de tiempo. Tenemos que presentar una legislación actualizada. ¿Qué debemos presentar? Algunas Provincias prefieren la Regla de San Alberto como la inspiración para la Orden Tercera, tomando la Regla de la Orden Tercera actual como unas Constituciones que adaptan la legislación albertina a la vida laical. Para otros esto es un error serio. Les preguntamos a los representantes de la Orden Tercera en el encuentro en Fátima (Septiembre de 1998) y les volveremos a preguntar en el encuentro del laicado carmelita en Sassone (abril de 2000). Hemos enviado un texto a los Directores de la Orden Tercera para que ellos lo pasen a algunos grupos para el estudio y la discusión. Este texto se basa en la Regla para lo Orden Tercera actual con algunas modificaciones realizadas por la Comisión para el Laicado Carmelita. Así, ¿qué debemos hacer con la Regla de la Orden Tercera? ¿Debe haber una Regla para todos o es posible que haya dos grupos: uno que siga la Regla de San Alberto, interpretando la legislación de la Orden Tercera como Constituciones, y el otro grupo, con la Regla para la Orden Tercera como siempre ha sido, con modificaciones que incorporen los documentos modernos?

    7. Comunicaciones sociales

    Con toda claridad, vemos que el área de comunicaciones sociales cambia rápidamente. Algunas de nuestras Provincias tienen publicaciones excelentes y ahora tienen páginas en el Internet que llaman mucho la atención. La Curia General, como sabéis, tiene su propia página. En 1998 nombramos al P. Henk Hoekstra (Neer) como el Delegado General para las Comunicaciones Sociales. Él sugirió un curso sobre esta materia, propuesta que fue presentada durante el Curso anual de Formación Continuada en enero de 1999. En CITOC 1999, número 2, podéis leer el mensaje del grupo que tomó el curso. Ellos hacen una serie de sugerencias que yo enumero aquí y que podrían ser el punto de arranque para más discusión:

    ¿Qué más podemos hacer como Orden en el área de las comunicaciones sociales? ¿Cómo podemos hacer buen uso de estos medios modernos para el bien de toda la Orden y para nuestra misión en la Iglesia y en el mundo?

    8. Justicia y Paz

    Como fraternidad contemplativa al servicio del pueblo de Dios, nos llevamos al corazón las palabras de Vita Consecrata, que el Cristo encontrado en la contemplación es el mismo que vive y sufre en los pobres. (VC, 82) El mismo apartado habla de la opción por los pobres como algo inherente a la misma estructura de amor vivida en Cristo. "Todos los discípulos de Cristo son llevados a esta opción, pero aquéllos que desean seguir al Señor más de cerca, imitando sus actitudes, no pueden sino sentirse involucrados en una forma muy especial. La sinceridad de su respuesta al amor de Cristo les llevará a vivir una vida de pobreza y a abrazar la causa de los pobres." (VC, 82)

    Como Orden, hemos hecho una opción por los pobres pero, ¿qué significa esto en la práctica? ¿Qué efecto debe esta opción tener en nuestras estructuras y en la forma en que realizamos nuestra misión?

    Parece que hay un problema con este asunto en nuestra Orden. En algunos lugares esto parece un tópico desgastado sin mucha vida ya. Los que están comprometidos a trabajar en el área de Justicia y Paz parecen estar algo aislados. Los otros miembros de la Provincia insisten con razón que ellos trabajan con y para los pobres. Hay de hecho muchos trabajos maravillosos en la Orden para ayudar a los pobres y marginados. Sin embargo, pienso que la Justicia y Paz van más allá que trabajar para los pobres. Nos plantea algunas preguntas: ¿Por qué hay tantos pobres no sólo en los países subdesarrollados sino en los países ricos? ¿Por qué aumenta la cantidad de hombres sin techo en nuestras ciudades?

    No sólo evangelizamos a los pobres; nosotros necesitamos que ellos nos evangelicen. Pienso que el Evangelio se ve diferente desde el punto de vista del pobre. Así, ¿cuál es el futuro para la promoción de la Justicia y Paz en la Orden como un todo, y para la estructura del Consejo General?

    9. Organización de la Orden

    Bajo este encabezamiento quiero comenzar una reflexión sobre las estructuras futuras de la Orden. En algunas áreas donde hay una carencia de vocaciones, ¿no ha llegado el tiempo de pensar en la posibilidad de la fusión? Tenemos el ejemplo de la Nueva Provincia Italiana. La unificación es un proceso delicado que requiere preparación y comprensión. No creo que esto sea un proceso que deba realizarse como una medida última; necesitamos planificar el futuro y emplear nuestros recursos en la mejor forma posible para el bien de la misión de la Orden en conjunto y por supuesto para la causa del Reino.

    La estructura de las regiones parece funcionar muy bien en algunas partes del mundo y no tan bien en otras áreas. ¿Necesitamos replantearnos esta estructura? Si así es, ¿hay sugerencias?

    También necesitamos meditar en la estructura del Consejo General. Este grupo es elegido por el Capítulo General para servir a toda la Orden. Quiero hacer la pregunta de cómo la estructura del Consejo General tal como figura en las Constituciones realmente funciona. Bajo el encabezamiento de 5) Finanzas, he mencionado algunos asuntos que la Orden necesita enfrentar para pagar el trabajo del Consejo General. Pienso que nosotros también debemos examinar la estructura del Consejo General desde un punto de vista económico. Es fácil para un Consejo General decretar la existencia de varias Comisiones Internacionales, pero alguien tiene que pagar los gastos. También, la cantidad de miembros del Consejo tiene implicaciones económicas. Puedo declarar categóricamente que este Consejo General tiene mucho cuidado con el dinero que gasta para que el costo del estilo de gobierno delineado en las Constituciones sea aproximadamente lo que se ha presentado en los informes anuales. ¿Puede la Orden continuar sufragando esta carga económica y desea así hacerlo? ¿Es este el estilo y la estructura del Gobierno General que la Orden necesita hoy y para el futuro? ¿Deseamos presentar alguna moción sobre la estructura del Consejo General para la consideración del Capítulo General

    10. Misión

    "Los que aman a Dios, el Padre de todos, no pueden dejar de amar a su prójimo, a quienes reconocen como hermanos y hermanas. Precisamente por esta razón, ellos no pueden permanecer indiferentes ante la realidad de tantos hombres y mujeres que no siguen la plena manifestación del amor de Dios en Cristo. El resultado, en obediencia al mandamiento de Cristo, es el impulso misionero ad gentes." (VC, 77)

    La Orden siempre ha tenido un impulso misionero y los carmelitas han predicado el Evangelio y sembrado la Orden en muchas tierras nuevas. En los años recientes hemos presenciado un nuevo impulso misionero. Hemos abierto una misión en Mozambique y en Trinidad. Hemos comenzado el proceso en Vietnam, el cual esperamos redunde en una fundación de buenas raíces para el futuro. Las próximas fundaciones que esperamos hacer estarán en Kenya, Burkina Faso y Rumania. Otros lugares de donde nos llaman: Lituania, Hungría, Rusia, Liberia, Camerún y China. Para comenzar el proceso fundacional en estos países necesitamos hombres que estén dispuestos a ir a estos lugares o a dedicar tiempo y esfuerzo de trabajo para la futura fundación. También las Provincias deben estar dispuestas a asumir responsabilidad para estos impulsos misioneros.

    Como Orden, debemos abordar un tema importante: ¿cómo nosotros deseamos compartir nuestros valores carmelitas con las culturas en las que no estamos todavía presentes? La Provincia Superior Alemana enfrentó este problema hace unos treinta años cuando intentaba fundar en la India. No fue posible enviar a alemanes a vivir en la India, así que escogieron candidatos adecuados en India y los trajeron a Alemania donde recibieron la formación carmelita y completaron todos sus estudios. Ellos entonces regresaron a India donde asumieron la responsabilidad de fundar nuestra Orden en ese país.

    Esa experiencia de la Provincia Alemana Superior ha sido un modelo para otros experimentos más recientes. La situación política en Vietnam es tal que a los extranjeros no se les permitía entrar como misioneros. A través del trabajo del la Familia Misionera "Donum Dei", nos hemos encontrado con aproximadamente veinte candidatos para la Orden. Esto le parecía al Consejo General y a otros como una invitación de Dios, aceptada gracias a la Provincia norteamericana de San Elías y a la Región Asiática.

    Sin embargo, en el caso de Vietnam y de otros países también hemos confrontado otro problema. Las Provincias establecidas no cuentan ya con las vocaciones suficientes para enviar varios hombres a establecer una comunidad de formación en otro país. La idea del Consejo General en estos casos ha sido involucrar varias Provincias en el proyecto. Esto puede parecer que una Provincia envía hombres mientras otra apoya el proyecto económicamente, como es el caso de Mozambique. Otra posibilidad es que dos o más Provincias colaboren en la misma misión, enviando hombres a un proyecto común.

    Sin embargo, también existe el caso donde no es posible enviar hombres a un país específico donde deseamos establecernos o donde los candidatos se presentan. Dos casos específicos me vienen a la mente. El primero es en Lituania de donde recientemente hemos recibido una invitación a regresar, con la promesa de recuperar algunas de nuestras iglesias. La segunda es en Camerún donde, a través del trabajo de la Familia Misionera "Donum Dei", tenemos varios candidatos. Nuestros hermanos de la República Democrática del Congo se han ofrecido generosamente a involucrarse en la selección y formación de estos candidatos, a pesar de su difícil situación. Otros casos similares existen. La pregunta que yo quisiera haceros a vosotros para la reflexión y para el Capítulo General en este asunto es, ¿qué acercamiento debemos tener, como Orden, en casos como éstos? Varias Provincias han invitado a hombres jóvenes de otras culturas para fundar el Carmelo allí. Vemos claramente una cantidad de dificultades involucradas en este acercamiento. ¿Es ésta la mejor forma de adelantar la Orden? ¿Existen otros acercamientos posibles? ¿Cuál es el deseo de la Orden en cuanto al crecimiento de la Orden en países y culturas donde todavía no estamos presentes? No espero respuestas demasiado claras de este foro, pero quizás podríamos hacer preguntas y sugerencias que el Capítulo General deba considerar.

    Conclusión

    Mi esperanza es que esta Congregación General sea una preparación fructífera para el Capítulo General. Hay muchos retos ante nosotros, pero éstos nos proveen las oportunidades para ser creativamente fieles a nuestra vocación de ser una fraternidad contemplativa al servicio del pueblo de Dios. Busquemos juntos respuestas a estos retos. Jesucristo, quien nos llama a seguirlo, está con nosotros: "dondequiera que dos o tres se reúnan en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt. 18, 20).
     

    Joseph Chalmers, Prior General



     

    INFORME DEL
    CONSEJERO GENERAL PARA
    LA EVANGELIZACIÓN
     

    Introducción

    Como hijos de la Humanidad e hijos de nuestro tiempo, estamos grandemente influenciados por Freud, Jung y por la psicología moderna. Como resultado de esta influencia y de la larga historia de la filosofía griega-romana, nos hemos encerrados en nosotros mismos y estamos absorbidos por nuestro individualismo, creando la ilusión de que somos el centro de todo, a nivel individual, comunitario, nacional e incluso como especie. Pero como hijos de Dios, nosotros Carmelitas somos hijos de los profetas, hermanos de la Santísima Virgen María, en obsequio de Jesucristo, al servicio de los demás y para dar testimonio de la salvación universal que Jesucristo ha traído a la humanidad con su cruz y resurrección. Por tanto, para nosotros Carmelitas, no hay ni hebreo ni griego, no existen fronteras o límites, ni Carmelita australiano, ni italiano, ni indio, ni congoleño o brasileño. Y así Cristo se convierte en el centro de todo, en un nivel individual, comunitario, nacional y de Orden.

    Desde nuestra última reunión en Lisieux en septiembre del 1997, han sucedido muchas cosas en la Región de Africa, Asia y Australia.

    I. Africa

    Burkina Faso: En julio de 1998, el P. Eugene Kabore (Baet) y yo mismo nos reunimos con el Obispo Anselme Sanon de Bobo Dioulasso, quien nos dio la bienvenida y nos ayudó a encontrar un lugar adecuado para la nueva fundación. Hicimos nuestras recomendaciones a la Provincia Bética y la Provincia tomó la decisión de iniciar la fundación en diciembre de 1999 con dos religiosos Burkinabés, un español y un italiano.

    En Burkina Faso hay dos comunidades de la Familia Misionera "Donum Dei" en Ouagadougou y Bobo Dioulasso. Tenemos una deuda de gratitud con ellas por nuestras vocaciones desde Burkina Faso.

    Camerún: En julio de 1998, el P. Carlo Cicconetti, Provincial Italiano, el P. Jean-Marie D'Undji, Comisario Provincial del Congo y yo mismo nos reunimos en Butembo, República Democrática de Congo, para discutir el futuro de las vocaciones para la Orden en el Camerún. Con gran generosidad el Comisariado del Congo aceptó la responsabilidad para la formación de vocaciones camerunesas con miras a hacerles regresar, a la larga, a Camerún. Se decidió también que los formadores procedentes del Congo irían a Camerún, una o dos veces al año, para reunirse con los jóvenes y ayudarles a discernir su vocación antes de trasladarles al Congo. A pesar de la guerra en el Congo y con gran sacrificio, el P. Jean-Marie ha visitado recientemente Camerún para iniciar el plan. La Provincia Italiana está ya comprometida con el Congo, Rumania y Colombia, tanto financieramente como en personal. Por consiguiente, será necesario encontrar otra Provincia para colaborar con el Congo en este proyecto. He abordado a una Provincia. La cuestión está bajo consideración.

    En M'Balmayo, Camerún, hay una comunidad de la Familia Misionera "Donum Dei" y es gracias a ella por lo que tenemos muchos jóvenes interesados por la Orden.

    República Democrática del Congo: El Congo está en guerra y sumido en un desastre económico y político. Sin embargo, los Carmelitas allí presentes están bien y en crecimiento. Recordamos en la oración y con profundo pesar el asesinato de nuestro hermano Fr. Jean-Floribert Mandro Kamaragi por ladrones que, parece ser, estaban también políticamente motivados. Felicitamos a nuestros hermanos congoleños por el progreso que están realizando.

    En el Congo hay una nueva comunidad de las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo.

    Kenia: Nairobi es un centro para estudios avanzados y Kenia es un área que merece nuestra atención misionera. El Consejo General decidió que deberíamos investigar la posibilidad de crear allí una fundación. Abordé la Provincia de Alemania Superior y al Comisariado Provincial de la India y los religiosos de nuestro Comisariado Indio han aceptado generosamente enviar misioneros a Kenia. Tenemos también estudiantes keniatas en nuestras Provincias de Cataluña y Arago-Valentina. Junto con P. Manuel Bonilla, Provincial de Cataluña, visitamos Kenia en junio de 1999. Obtuvimos gran cantidad de información útil. En esta ocasión, aquí en Bamberg, espero tener una reunión con los Provinciales de Alemania Superior, Cataluña, Arago-Valentina y el Comisario Provincial de la India para discutir más a fondo el futuro de la misión en Kenia.

    Las monjas de clausura de Utrera (España) establecerán una fundación en la diócesis de Machakos, Kenia, en el mes de octubre. Cuatro monjas keniatas y tres españolas formarán la comunidad. Esta será nuestra primera fundación de monjas de clausura carmelitas en Africa.

    Hay también una comunidad de Familia Misionera "Donum Dei" en Nairobi.

    Tenemos también unos 400 miembros de la Tercera Orden bajo la dirección pastoral del P. Joseph De Marie, Padre de Consolata, que ha realizado su apostolado durante los 35 últimos años. Ha obtenido la autorización del entonces Prior General, P. Kilian Healey y el permiso de sus superiores para llevar a cabo este apostolado. Dada su avanzada edad, está esperando la llegada de nuestros hermanos en la Orden para entregarles el cuidado de los terciarios.

    Liberia: Tenemos algunas vocaciones en Liberia gracias a las hermanas carmelitas del Corpus Christi que tenían allí una casa quienes, desde la declaración de la guerra, han regresado a los Estados Unidos. La idea de planificación para el establecimiento de una fundación está todavía en sus fases muy iniciales.

    Mozambique: En nuestra última reunión en Lisieux (1997), mencioné que estábamos planificando una fundación en Mozambique. Esta fundación se hizo una realidad en agosto de 1998 cuando el P. Amilton Vidotto y el P. Severino de Freitas Castro de la Provincia de Pernambuco fueron asignados por el arzobispo de Beira a la misión de Gorongoza. Desde entonces, el P. Telesforo Machado, procedente de Pernambuco, se unió a estos dos religiosos. Los Hermanos De La Salle han construido una nueva escuela en la misión. Nuestros hermanos han realizado amplias reparaciones en su residencia y cuatro casas para profesores. Han adquirido también un vehículo todo terreno con tracción en las cuatro ruedas para visitar las estaciones alejadas de la misión y desplazarse por caminos muy accidentados. Necesitan todavía mucha ayuda financiera para reparar la iglesia, dos casas de internado y una cocina para escuela de niños que vienen de lejos y un régimen de internado en la misión. Gran reconocimiento y agradecimiento a la Provincia de Pernambuco por suministrar recursos humanos, a la Provincia de Irlanda por su gran apoyo moral y financiero, al Comisariado Provincial de Zimbabwe por su cuidado de los hermanos en Mozambique y gran apoyo moral de las Provincias de Gran Bretaña, PCM y Comisariado General de Portugal por la muy necesaria asistencia financiera.

    En Mozambique tenemos también cuatro comunidades de Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús con las que también tenemos una deuda de gratitud por crear vocaciones para nuestra Orden.

    Tanzania: Nuestro primer religioso en Tanzania, P. Paul Kaigalura (Brun), ha solemnemente profesado este año en Nápoles y será ordenado sacerdote el 12 de septiembre de 1999. Hay otros cinco religiosos tanzanos en el Comisariado de "La Vergine Bruna". Nos sentimos orgullosos del Comisariado de que, a pesar de lo pequeño que es, tiene un auténtico espíritu misionero y está preparado para hacer grandes sacrificios para las misiones.

    En Tanzania tenemos también las Suore Carmelitane Missionarie di S. Teresa del Bambino Gesù que tuvieron un papel decisivo en la promoción de vocaciones y en el proceso de discernimiento de estas vocaciones.


    Zimbabwe: Como en el Congo, el Comisariado de Zimbabwe tiene un fortalecimiento progresivo. Nuestros hermanos allí han construido una nueva ampliación a la casa de estudios en la Orden para alojar el número cada vez mayor de estudiantes. Nuestras alabanzas a Dios y a los hermanos por el gran trabajo realizado en Zimbabwe.

    En Zimbabwe tenemos las Siervas de Nuestra Señora del Monte Carmelo, una congregación carmelita fundada por el obispo Donal Lamont (Hib). Tienen unas 100 hermanas profesas y unas 20 misiones. Trabajan muy estrechamente con nuestros hermanos.

    Ruanda: Necesitamos tener presentes y en nuestras oraciones a nuestras Hermanas de la Virgen Maria del Monte Carmelo que tienen una casa en Ruanda y viven bajo gran presión y sufriendo debido a la guerra entre Hutus y Tutsis. Dan anuncio del Evangelio de amor en medio del odio.

    II. Asia

    China: La raza china constituye más de una quinta parte de la población mundial. China Continental, Taiwan, Hong Kong y Singapur son los principales centros de la población china aunque, por supuesto, hay grandes o pequeñas comunidades chinas en muchos países del mundo. Por ello, en los pasados meses de enero y febrero, hice una visita a estos cuatro países (cf. CITOC 1999, p. 47-49).

    India, Indonesia, Filipinas: He reunido estos tres países porque todo lo que puedo decir sobre ellos es que están realizando una gran labor excelente en términos de apostolados realizados y de vocaciones y son la promesa de grandes obras para la Orden.

    El Comisariado Provincial de la India tiene dos nuevas comunidades, una en Kerala y otra en el Norte de la India. En India tenemos también tres casas de las hermanas del Istituto di Nostra Signora del Carmelo.

    La Provincia de Indonesia ha iniciado la fundación de una comunidad en Timor Oriental. En Indonesia hay dos monasterios de monjas de clausura carmelitas. Las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo tienen varias casas en Timor Oriental, Java Oriental y Yakarta. Allí están el Putri Karmel y la Congregación Carmelitae Sancti Eliae, ambas instituciones fundadas por el P. Johanes Indrakusuma (Indo), y están tratando de conseguir afiliación a la Orden. La Tercera Orden del Carmelo es también fuerte y creciente en Indonesia.

    En Filipinas tenemos cinco monasterios de monjas de clausura carmelitas. También hay dos casas de las Suore Carmelitane Missionarie di S. Teresa del Bambino Gesù, tres de la Congregazione della Nostra Signora del Monte Carmelo, nueve de las Suore Carmelitane della Nostra Signora y una de Familia Misionera "Donum Dei". La Tercera Orden es grande y está en una situación de gran desarrollo en Filipinas.

    Vietnam: En nuestra última reunión en Lisieux (1997), el proyecto de Vietnam era todavía un proyecto para el futuro. Ahora es ya una realidad. La Provincia americana de S. Elías ha asumido la responsabilidad para el proyecto con la colaboración de las Provincias de Indonesia y Australia.

    Hay ahora cuatro estudiantes vietnamitas en los Estados Unidos para su formación inicial y otros varios a la espera en Vietnam.

    III. Australia

    La Provincia Australiana ha establecido dos comunidades de formación y nombró un director de vocaciones de plena consagración a esta labor. Esto se ha conseguido a costa de devolver la parroquia de Pennington, que cuidamos durante casi un siglo, a la archidiócesis de Adelaida. Sin embargo, hay un sentido de optimismo comedido y de esperanza para el futuro de esta Provincia.
     

    Anthony Scerri, Consejero General



     

    INFORME DEL
    CONSEJO GENERAL PARA
    LA JUSTICIA Y LA PAZ
     

    1. La carta a las Provincias

    En 1996, enviamos una carta a todas las Provincias pidiendo el nombramiento de promotores de Justicia y Paz en las Provincias que todavía no los tenían. A las otras Provincias pedimos que nos comunicaran los nombres de sus promotores. Como seguimiento a esta carta hubo contacto con los miembros de la comisión internacional para organizar algún tipo de entrenamiento para los promotores nombrados. Esta carta recibió una notable respuesta de las Provincias. En algunas de las Provincias se nombró nuevos promotores, en otros, los promotores existentes fueron reconfirmados. Algunos han tenido contacto con la comisión internacional.

    2. El trabajo de la Comisión Internacional

    La Comisión Internacional se ha reunido tres veces desde 1995: en Dordrecht en 1996, en Madrid en 1997 y en Roma este año. En la reunión de Dordrecht la comisión hizo una lectura de los resultados del Capítulo General de 1995. Escribió un pequeño documento como resultado. En 1997 la comisión trabajó sobre el proyecto para establecer a los promotores en todas las Provincias. Este año de 1999, hubo un encuentro con la Comisión General para el Carisma y la Espiritualidad, en el cual las dos comisiones estudiaron la tarea de cada una de desarrollar la comprensión y la encarnación del Carisma Carmelitano. Además la comisión de Justicia y Paz estudió dos propuestas importantes: un ONG Carmelitana de ser aprobada por las Naciones Unidas y un curso de formación para los promotores de Justicia y Paz. Por añadidura la comisión presentó algunas sugerencias para la renovación de la RIVC y dió los últimos toques a un artículo sobre Justicia y Paz para el futuro Directorio Espiritual. La comisión ve como su objetivo principal ayudar en la formación de los miembros de la Orden y de la Familia Carmelitana en cuanto al desarrollo de su compromiso por Justicia y Paz. A veces responde a pedidos directos que vienen de miembros de la Orden. El Boletín Tito Brandsma se está convertiendo en un instrumento útil para la comunicación.

    3. La situación en las Provincias

    América Latina. La parroquia de Los Rosales (Caracas) ha abierto en los últimos años un centro social con una variedad de servicios en favor de los pobres. Los hermanos en Colombia continúan trabajando para la justicia a través de las misiones campesinas y las comunidades de base. En Brasil recientemente un comisión de Justicia y Paz de la Familia Carmelitana fue inaugurada como fruto del trabajo del INTERCAB. Algunos Carmelitas están involucrados con la campaña para la tierra en Brasil.

    Asia. El interés en la justicia y la paz sigue muy fuerte en Filipinas, en relación con el programa de formación y el envolvimiento de los frailes con las organizaciones locales. Ha habido un vuelco últimamente en Indonesia. La Iglesia y por consiguiente los Carmelitas están asumiendo nuevas posiciones para sostener al pueblo más abiertamente en la lucha contra la corrupción y la dictadura. En India el trabajo no ha empezado, pero hay interés para empezarlo.

    En Australia, la Provincia ha nombrado a un nuevo promotor con un interés especial en la espiritualidad de Justicia y Paz.

    En América del Norte, la comisión de la Provincia del PCM, que tiene una historia muy larga, ha continuado sosteniendo proyectos en varias partes del mundo a través del CCF (Fondo de la Caridad) y el CDF (Fondo para el desarrollo). La relación dada al reciente Capítulo Provincial contiene orientaciones fuertes para el futuro. La Provincia de S. Elías mantiene su Comisión para la Espiritualidad y la Justicia.

    En Europa del Norte la comisión de la Provincia de Holanda continúa mostrando un interés por las áreas de salud, inmigrantes etc. La comisión organiza jornadas de estudio para los miembros de la Provincia. Han tenido lugar dos de éstos recientemente. Uno con el tema ¿"Dónde buscamos el rostro de Dios? ¿Estamos tal vez buscando en lugares equivocados?" El segundo ha tenido como tema principal la situación de los inmigrantes frente a la propuesta de cerrar la puerta a ellos. La comisión se reúne cinco o seis veces al año. En Irlanda se nombró una comisión nueva que lleva el nombre "Comisión de conciencia social." Este comisión ya ha organizado dos jornadas de estudio importantes, y ha participado en la campaña contra la deuda internacional y la pena de muerte. Tiene buenas perspectivas para el futuro. Las dos Provincias alemanas tienen un comisión conjunta. Esta comisión ha organizado un proyecto que envía a jóvenes voluntarios a los países pobres del Sur para darles una experiencia sobre la cual tienen que trabajar y reflexionar. En Bretaña la comisión ha sido reconfirmada por el reciente Capítulo Provincial como grupo que ayudará al resto de la Provincia a conocer la experiencia de injusticia que cada miembro de la Orden tiene, reflexionar sobre ella y a encontrar pistas y caminos de justicia.

    En Europa mediterránea la comisión de la Región Ibérica continúa estando muy activa, junto con la ONG de los jóvenes y el trabajo de la parroquia de Zaragoza que continúa ofreciendo un ejemplo claro en el área del cuidado de los pobres en el círculo urbano. En Malta, la Provincia nombró una comisión. Varios miembros de la Provincia participaron en una serie de reuniones con el tema de Justicia y Paz desde la perspectiva carmelitana. En Italia, la Provincia Italiana nombró a un nuevo promotor. Las iniciativas de la parroquia de Torrespaccata y los capellanes en el Hospital Sandro Pertini (Roma) son solamente dos ejemplos del trabajo que está haciendo. En el Carmine Maggiore el comedor y el centro social continúan a servir a numerosos emigrantes y pobres del lugar. El Comité Romano de la Familia Carmelitana continúa reuniéndose y reflexionando sobre la experiencia de cada uno de los miembros. Estas reuniones han continuado durante siete años ya. La situación en Africa es difícil de evaluar. En Zimbabwe la Iglesia tiene una historia de compromiso muy conocida en cuestiones de Justicia y Paz. Des Clarke que durante muchos años coordinaba los trabajos de Justicia y Paz de los frailes, ha muerto hace unos meses a la edad de 75 años. Encontrar un sucesor no será fácil. En la RD del Congo la situación es crítica. La violencia a la puerta, ha dejado a nuestros hermanos muy sensibles a los problemas. Después del retiro de P. Joseph Abad (Aust) de la comisión internacional ha sido difícil encontrar a un representante africano nuevo para esta comisión.



    4. Una ONG Carmelitana en las Naciones Unidas

    La ONU es un lugar para estar en diálogo con el mundo en cuanto a los problemas centrales que afectan nuestro mundo hoy. Hay aproximadamente cuarenta congregaciones religiosas que ahora tienen estado de ONG en las Naciones Unidas. Estos ONGs pueden contribuir a los debates que tienen lugar en los centros de la ONU en Nueva York y Ginebra. Las Naciones Unidas acogen la participación de los Ordenes Religiosas en la medida que las Ordenes comparten y apoyan los objetivos de la organización. Las Ordenes, a su vez, pueden influir sobre la formulación de esos objetivos.

    Propuesta . . . . . . . . .

    5. Un curso de Formación Permanente

    Para promover el entrenamiento de promotores de Justicia y Paz en las Provincias, se ha visto la necesidad de organizar un curso similar a los cursos de formación internacional. Se propone cuanto sigue: un curso que dura tres semanas, mirado a explorar el trabajo de la Justicia y Paz desde la perspectiva carmelitana. Consistirá en un estudio de las situaciones reales, las Sagradas Escrituras, el carisma carmelitano y la enseñanza social de la Iglesia católica: El curso tendrá cupo para 60 participantes, Será abierto a la entera familia carmelitana. Tendrá lugar en Aylesford entre el 23 de julio y el 10 de agosto de 2001. Se dará noticias lo más pronto posible respecto al programa y al costo del curso.

    6. Un manual para los promotores de Justicia y Paz

    En los últimos años, un grupo de promotores de Justicia y Paz de varias congregaciones religiosas (los Carmelitas incluídos) ha producido un manual para ayudar en el entrenamiento de promotores en las varias partes del mundo. El manual (de 200 página, medida A4) se ha recibido bien, en cuanto podamos juzgar hasta la fecha. Lo publicaron en inglés, español, francés e italiano. También se habla de una edición alemana que saldría en un próximo futuro. En Filipinas los Claretianos han publicado una versión del texto en forma de libro atractivo.

    En conclusión, deseo agradecer a los miembros de la Orden que han servido y a los que continúan sirviendo la Comisión Internacional, a los Provinciales y a los Comisarios, que han mostrado su interés y apoyo por este trabajo y a los miembros del Consejo General que continúan manteniendo este trabajo como una prioridad.
     

    Míceál O'Neill, Consejero General



     

    INFORME DEL
    CONSEJERO GENERAL PARA
    LA AMERICA LATINA
     

    1. Antecedentes

    Para entender el actual trabajo desarrollado en América Latina, se debe recordar la reunión de superiores carmelitas de la Familia Carmelita en América Latina realizada en septiembre de 1990 en Jacarepaguá- Río de Janeiro (Brasil). En aquella ocasión se decidió que las actividades se desarrollarían a nivel de Familia Carmelita y que se debía dar énfasis a la formación, sobre todo en la preparación y en la capacidad de los formadores.

    El P. Domingos Fragoso, como Consejero General, organizó dos cursos para formadores. Estos cursos se llamaron FOCAL (Formadores Carmelitas de la América Latina). Tanto en la preparación como en la ejecución, él contó con la ayuda y participación de las hermanas. El primer FOCAL fue realizado en Río de Janeiro en el 1992. Su duración fue de cuarenta días. El segundo FOCAL se realizó en Caracas en el 1994. Su duración fue de 35 días. En este FOCAL también participaron algunos estudiantes.

    2. Reunión de superiores - Camocim 1996

    En septiembre de 1996 se llevó a cabo otra reunión de superiores carmelitas de la América Latina, esta vez en Camocim de São Félix, en el nordeste brasileño. Allí se decidió continuar con la realización del FOCAL y que se debía instituir un equipo de coordinación de la Familia Carmelita en América Latina. Este equipo debería estar formado por cuatro personas escogidas por el Consejero General. El P. Wilmar invitó a : el P. Carlos Mesters, el P. Josué Guizoni, la Hermana Marlene Frimhani (Superiora General de las Carmelitas de la Divina Providencia) y a la Hermana Josefina Baraldi (Provincial de las Carmelitas Misioneras de Santa Teresita). Escogió solo carmelitas del Brasil por motivos económicos, ya que no había un fondo para pagar los viajes de un país a otro y todos los que fueron escogidos podían con mucha facilidad reunirse en São Paulo sin muchos gastos y cada uno pagando los costes de su viaje. La Hermana Josefina murió al año siguiente, víctima de un accidente de tráfico. Fue substituida por la Hermana Celina Dalazoana.

    3. FOCAL

    Conforme a la decisión de la reunión de superiores, se procedió a la organización del FOCAL de acuerdo con los formadores. Se realizaron tres reuniones FOCAL

    a) III FOCAL (Postulantado)

    El III FOCAL sobre el Postulantado se realizó en el Convento del Carmen de Curitiba, del 28 de julio al 9 de agosto de 1997. Participaron 17 formadores, siendo 8 los frailes y 9 las hermanas, provenientes sobre todo de tres países americanos: Argentina, Brasil y Perú. b) IV FOCAL (Noviciado) Realizado del 1 al 15 de agosto del 1998 en la Casa de Formación "S. Elías" en Lima, Perú. Participaron 19 personas, 13 religiosos y 6 hermanas, de los siguientes países: Brasil, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. c) V FOCAL (Juniorado) El V FOCAL, cuyo tema fue el juniorado, se realizó en el monasterio Santa Teresa de Santo Domingo, República Dominicana. Participaron 26 personas, 17 religiosos y 9 hermanas de los siguientes países: Brasil, Colombia, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, USA y Venezuela. 4. Reunión de Superiores - Caracas 1998

    En septiembre de 1998 se realizó en Los Teques (Caracas) una reunión de superiores de la Familia Carmelita en la América Latina: 22 superiores y representantes participaron en el encuentro. Tema: "Dejarse interpelar por nuestros orígenes mendicantes, por la situación de la América Latina y por las nuevas tendencias de la espiritualidad".

    Principales decisiones:

    De parte de los Superiores de la Primera Orden se decide que se debería organizar una reunión de maestros de postulantes para hacer un programa más o menos común de postulantado. Esto podría facilitar un futuro noviciado común.

    5. Reunión de maestros de postulantes

    De acuerdo con la decisión de los superiores se organizó el encuentro con los maestros de postulantes en Mérida, Venezuela, del 8 al 13 de febrero de 1999. Participaron 14 formadores. Al final se elaboró un programa común. Se constató que había 68 postulantes en la América Latina, 34 de lengua española y 34 de lengua portuguesa.

    6. Otra experiencia de noviciado conjunto

    En el 1997 se realizó en Graciosa, Paraná, un noviciado con novicios del Comisariato del Paraná, de las Provincias de Río de Janeiro y de Pernambuco con dos novicios bolivianos de la Provincia de Malta. En la década de los años 80 ya se hizo una experiencia semejante en Camocim de São Paulo, PE. Esta vez también la experiencia fue buena. El Comisariato del Paraná y la Provincia de Pernambuco continúan haciendo el noviciado común. La responsabilidad para llevar adelante el noviciado es del Comisariato del Paraná.

    7. Número de formandos en América Latina

    Durante el V FOCAL, celebrado en Santo Domingo, del 13 al 17 de agosto de 1999, se hicieron unas estadísticas del número de formando carmelitas en América Latina. Los números son:

    Fase Hombres Mujeres Total
    Postulantado 56 33 89
    Noviciado 21 35 56
    Juniorado 61 103 164
    Total 138 171 309

    8. Encuentro de la comisión mixta O.Carm - OCD

    Desde el sexenio anterior se está realizando la reunión llamada mixta O.Carm-OCD de la América Latina. Participan en la comisión Albano Quinn, Bruno Secondín, Carlos Mesters, Tarsicio M. Gotay, Tito Figueirôa y Wilmar Santin, O.Carm., Juan Berdonces, Rómulo Cuartas y Silvio José Báez, OCD. El primer encuentro se celebró en Ecuador y el segundo en Puerto Rico. Los estudios del segundo encuentro sobre cómo los carmelitas leen la Biblia fueron ya publicados en español y portugués.
    Guatemala - 1996: La reunión tuvo como tema: "Nuevos paradigmas de santidad. Una relectura de algunos santos carmelitas desde la América Latina" Los estudios se publicaron en español por carmelitas descalzos del Ecuador. También serán publicados en portugués.
    Curitiba - 1998: Tema: "La dimensión profética de la espiritualidad carmelita" Se publicará en Méjico por los carmelitas descalzos.
    Méjico - 1999: Tema: "La dimensión apostólica del Carmelo" Las actas se publicarán en Méjico.

    9. Visitas:

    He visitado al menos dos veces todos los conventos y casas carmelitas de la Orden en América Latina.
     

    Wilmar Santin, Consejero General



     

    INFORME DEL
    CONSEJERO GENERAL PARA
    LA FORMACIÓN

    LA NUEVA RATIO INSTITUTIONIS VITAE CARMELITANAE
     

    En el 1988 la Orden publicó su Ratio Institutionis. Era la primera después de la renovación conciliar y, entre los institutos religiosos, éramos los primeros en elaborar su propia Ratio Institutionis. No sólo esto; sino que es una de las mejores que hay. El texto definitivo era fruto de un largo y laborioso trabajo de colaboración, reuniones y revisiones que había animado la mayor parte de los estudiosos y formadores de la Orden. Este tuvo lugar en un congreso internacional de formadores que había discutido largamente el documento.

    Creo que no exagero si digo que la Ratio del 1988 es el mejor documento que la Orden ha producido desde el Vaticano II hasta ahora. Estoy convencido que eso representa una etapa fundamental en la comprensión y presentación de nuestro carisma. Es la primera vez que el carisma es oficialmente delineado en los tres elementos de contemplación, fraternidad y servicio, mientras se entiende que hay algo más fundamental, un elemento unificador descrito como la experiencia del desierto. Esta presentación del carisma hecha en la Ratio ha sido acogida muy despacio en la Orden aunque dio vida y contenido para la elaboración de las Constituciones, aprobadas en el Capítulo general de 1995.

    Durante este tiempo, además de nuestras nuevas Constituciones, salieron diversos e importantes documentos de la Iglesia, que han hecho necesaria la revisión de nuestra Ratio, de otra forma ya prevista en la misma Ratio (no. 133) y prescrita en las Constituciones (no. 129). En el 1990 ha visto la luz el documento sobre la formación en los estudios religiosos Potissimum Institutioni. En febrero de 1994, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y la Sociedad de Vida Apostólica publicó el documento La vida fraterna en comunidad. El sínodo sobre la vida consagrada de octubre de 1994 ha ofrecido una reflexión elaborada en la exhortación Vita Consecrata (1966).

    Una de las primeras preocupaciones del Prior General, después del Capítulo General de 1995, fue aquella de la revisión de la Ratio a cuya elaboración había contribuido él mismo. Esta tarea me fue confiada como Consejero General de la Formación. El texto de 1988 era muy bueno y por eso hipotetizaba una revisión superficial para adecuar la Ratio a los nuevos documentos de la Iglesia y a las Constituciones. Mi proyecto era más amplio. No quería que la nueva Ratio mirara sólo atrás y particularmente a las Constituciones recién aprobadas, sino que mirara al futuro, que hiciese algún paso hacia adelante en la comprensión y presentación del carisma de las próximas Constituciones. Este criterio general para la revisión de la Ratio fue compartido en la comisión internacional para la formación que el Consejo General instituyó con un representante para cada área geográfica: América del Norte (P. David McEvoy), América Latina (P. Tarsicio M. Gotay), Europa del Norte (P. Christian Körner), Europa mediterránea (P. Domenico Lombardo por los primeros dos años, y después P. Giovanni Grosso), África (P. Jean-Marie D'Undji), Asia-Australia (P. Dionysius Kosasih).

    El trabajo de la comisión para la revisión de la Ratio era la siguiente: cada representante regional organizaba por dos años siguientes un encuentro de formadores de su región para estudiar la Ratio y sugerir cambios y mejorías en el texto. La comisión se reunía después para estudiar estas sugerencias y tomar las decisiones necesarias. Para la redacción del nuevo texto, la comisión encargó tres miembros: PP. Giovanni Grosso, Christian Körner y a este servidor. En estos dos últimos años, esta subcomisión se reunió cuatro veces por una decena de días cada vez. El primer texto de la primera parte fue enviado a todos los Provinciales y Formadores en abril de 1998. De las sugerencias por llegar hemos elaborado un segundo texto que fue enviado a los mismos hace algunos meses. Ahora presentamos también el resto de la Ratio y permanecemos abiertos a vuestras sugerencias. Los formadores tendrán la posibilidad de hacer sugerencias por las dos últimas partes y de estudiar todo el documento en el Congreso Internacional para los formadores que tendrá lugar en San Felice del Benaco, Italia, desde el 28 de septiembre hasta el 5 de octubre próximo. La Comisión Internacional para la Formación se reunirá en Roma después del Congreso para evaluar todas las sugerencias y la Subcomisión para la redacción del texto preparará el texto definitivo para presentar al Prior General y su Consejo para la aprobación. Esperamos completar todo el trabajo a tiempo para que el Consejo General pueda aprobar la nueva Ratio en su sesión plenaria de marzo del 2000.

    En la elaboración del nuevo texto la Subcomisión ha tomado como texto base la Ratio de 1988, intentando conservar la misma estructura y los mismos contenidos en la medida posible. En el mismo tiempo tenía como criterio general intentar ulteriores pasos para aclarar el carisma. También, la revisión del texto del 1988 ha empleado los siguientes criterios:

    Respecto a la Ratio de 1988, el nuevo documento tiene dos novedades significativas: la parte primera sobre el carisma (cf. Ratio 1988, I. Don y misión de la Orden, 7-34), que está representada casi literalmente en las nuevas Constituciones (cf. Cap. II, Carisma de la Orden, 14-27), y que fue elaborada para la formación y colocada en la parte dedicada al proceso formativo. También, la exigencia del conocimiento más profundo y vital del carisma y de la tradición carmelita nos llevó a elaborar un programa de estudios carmelitas, que constituye la tercera parte de la nueva Ratio. Así, el documento que presentamos tiene tres partes más una introducción y un apéndice. La primera parte corresponde a la primera y a la segunda parte de la Ratio de 1988, además de algunos elementos tomados de la cuarta parte de esta Ratio. La segunda parte sobre el proceso formativo corresponde a la tercera parte de la Ratio de 1988. La tercera parte, completamente nueva, es el programa de estudios carmelitas. Al final, hay un apéndice en la cual hemos intentado recoger los mejores elementos presentes en los varios apéndices de la Ratio de 1988 para ofrecer a los formadores una ayuda para la evaluación de los candidatos en la varias etapas del proceso formativo inicial.

    Al inicio del documento hemos querido poner un fragmento del Documento final del Capítulo General de 1995, que ilustra el concepto de viaje o camino en nuestra tradición. Este trozo sirve como clave de lectura para toda la nueva Ratio en la cual presentamos la formación como un camino o bien un proceso dinámico. Esta idea está presente en el primer número de introducción como nuestra respuesta al amor y a la llamada de Dios. En la introducción, además de reiterar sintéticamente nuestro carisma y nuestra espiritualidad, hemos querido también encauzar el discurso formativo en el mundo en el cual vivimos, desde el cual somos influídos y al cual somos enviados para la evangelización. El último párrafo de la introducción nos recuerda que el único carisma del Carmelo tiene que ser expresado y encarnado en culturas, épocas y lugares diferentes. Es un principio muy importante que nos indica desde el inicio que lo que se dice en la Ratio tiene que ser recibido e inculturado en la realidad concreta de cada Provincia.

    La primera parte, "El proceso de formación", comprende tres capítulos. En el primero, "Llamados al seguimiento de Cristo", intentamos ofrecer los principios teológicos y pedagógicos que tienen que estar en la base de nuestra formación. Muchos de estos materiales han sido tomados de la Ratio de 1988. El segundo capítulo, "Llamados a la vida carmelita", presenta el camino de la Orden en función de la formación. En esta parte hay una novedad notable que en realidad creemos que no cambia nada, mas solo aclara lo que ya decía la Ratio de 1988 y que dicen las Constituciones sobre el carisma. La Ratio de 1988 presenta el carisma carmelita como constituído por tres elementos: dimensión contemplativa, fraternidad, vida en medio del pueblo. Después de haber presentado a Elías y a María como figuras inspiradoras, el documento habla de la experiencia del desierto como experiencia fundamental que unifica todos los elementos del carisma. El no. 28 dice claramente, "En la espiritualidad carmelita el desierto es la vida contemplativa y sigue aclarando el concepto de contemplación como se entiende en nuestra tradición espiritual. Nosotros, los de la Comisión, y muchos formadores en los encuentros regionales nos hemos preguntado: ¿cuál es la diferencia entre la dimensión contemplativa como primer elemento del carisma y la experiencia fundamental y unificadora del desierto que el mismo documento identifica con la contemplación?

    Las Constituciones retoman la presentación del carisma hecha en la Ratio de 1988. Ellas empiezan desde la experiencia del desierto como proceso dinámico purificador de los tres elementos fundamentales del carisma que después se presentan uno a uno. Pero también en las Constituciones hay una identificación sobreentendida entre experiencia del desierto y contemplación. Así, en el no. 15 las Constituciones cierran el discurso sobre la experiencia del desierto con estas palabras: "Cuando a través de este proceso llegamos a ver con los ojos de Dios la realidad nuestra perspectiva se transforma según su amor y se manifiesta en nuestra vida de fraternidad y de servicio a la contemplación de la presencia amorosa de Dios. Después, en los párrafos que delinean los tres elementos del carisma está muy claro que las Constituciones están implícitamente presentando la dimensión contemplativa como la que une los otros elementos del carisma (cf. el inicio de los nn. 16, 19, 21).

    Para nuestra Comisión y para muchos formadores parecía que la nueva Ratio tenía que aclarar cuál era verdaderamente el elemento unificador del carisma. En el primer borrador enviado a todos los Provinciales y Formadores en abril de 1988 habíamos hablado sólo de tres elementos constitutivos del carisma: contemplación, fraternidad y servicio, el primero de los cuales es el elemento unificador. La reacción a este modelo fue muy positiva, pero el grupo de los formadores de la Europa del Norte nos sugirió otro modelo que es lo que hemos adoptado en el segundo borrador que ahora presentamos. La contemplación es presentada como corazón del carisma carmelita como elemento dinámico que une todos los elementos del carisma (no. 26). La contemplación se entiende como "un proceso progresivo y como continua transformación en Cristo operado en nosotros por el Espíritu en el cual Dios nos atrae hacia Él en un camino interior que lleva de la periferia de la dispersión de la vida hasta la celda más interna de nuestro ser donde Él habita y nos une consigo" (no. 27). Es un camino que necesita un empeño ascético (no. 28) y que nos lleva a experimentar el desierto (no. 29).

    En este segundo borrador el primer elemento del carisma es la oración entendida como la experiencia de Dios que transforma. Hay una conexión estrecha entre contemplación y oración porque la oración es la puerta de la contemplación (no. 31). Además, en la tradición carmelita, la contemplación y oración casi siempre se identifican. Entre los otros elementos del carisma, que serían la fraternidad y servicio en medio del pueblo, hemos intentado poner en evidencia la conexión con la dimensión contemplativa. En este sentido, salió muy bien el no. 45 "profetas de Justicia y Paz" que se inspira mayormente en el capítulo sobre la justicia y la paz del libro The Carmelite Way de nuestro hermano P. John Welch.

    Quería notificar dos pequeñas cosas en este capítulo sobre el carisma que me parecen significativas. La primera es que al final de la presentación de cada elemento del carisma se indica cómo formar en esta dimensión. Es una primera tentativa para empezar a pasar desde la teoría hasta la práctica. El carisma ahora lo conocemos bien pero se necesita empezar en serio a vivir lo que escribimos con mucho arte. El segundo punto que quería notificar es la riqueza de las notas a pie de página de fuentes carmelitas concentradas en este capítulo, pero presentes también en todo el documento. Es una manera para poder recuperar nuestra rica tradición espiritual y para incitar al lector a conocerla mejor.

    El tercer capítulo de la primera parte habla de los autores y mediadores de la formación. La idea base es que la formación es principalmente obra de Dios y de la persona que contesta su llamada. Pero, en esta obra, Dios necesita también de diversos mediadores. Como Orden mariana hemos querido seguir la indicación del documento Potissimum Institutioni que coloca a María entre los varios mediadores de la formación. En el camino de las nuevas constituciones, hemos también especificado el papel de los superiores mayores de la formación.

    La segunda parte del documento está dedicada a las etapas del proceso de formación. Aquí hemos intentado simplificar el material contenido en la Ratio de 1988, evitando repetir cosas dichas en la primera parte. Hemos también utilizado el mismo esquema para todas las etapas: a) objetivo y descripción de la fase, b) responsables, c) estructura y contenidos, d) criterios para el conocimiento. En este último punto se encuentran algunas indicaciones que en la Ratio de 1988 se encontraban en varios apéndices para la evaluación a realizar en cada fase. Una fase que parece más rica respecto a la Ratio de 1988 es la formación para los ministerios, porque hemos intentado contestar a las preguntas de muchos formadores que querían acentuar un poco más esta parte, dado que la mayor parte de los otros carmelitas y de nuestros formandos estamos también llamados al ministerio ordenado.

    La tercera parte "Programa de estudios carmelitas" es totalmente nueva. Ya mi predecesor como Consejero General para la formación, Eutiquio García Lázaro, había trabajado mucho para elaborar una Ratio Studiorum Carmelitanum. Había consultado muchos estudiosos de la Orden y había dejado una rica documentación en nuestros archivos de la Curia Generalicia. En aquel tiempo existía la idea de elaborar una única Ratio Studiorum para nosotros y para nuestros hermanos descalzos. Después se vio que todavía no era el momento apropiado para hacerlo. Nuestra comisión internacional para la formación ha decidido, casi desde el inicio de su trabajo, no publicar un segundo documento pero incluir la Ratio Studiorum en la Ratio Institutionis. Estamos conscientes que esto que hemos producido es tan sólo un primer intento el cual, con la experiencia hecha con la nueva Ratio, será enriquecido en una ulterior revisión.

    El objetivo de este programa de estudios carmelitas es asegurar que todos los hermanos en formación inicial en toda la Orden tengan todos los elementos básicos para una buena formación carmelita. Naturalmente, cada Provincia podrá adaptar el programa a su situación concreta, enfatizando algunos aspectos y añadiendo otros. Dado que la mayoría de esta Congregación General está constituida por los Provinciales quisiera aprovechar la oportunidad para enfatizar la importancia de animarles a proseguir estos estudios. Como nosotros tenemos una estructura descentralizada, el nivel cultural de la Orden en realidad depende mucho de la preocupación de los Provinciales de dar importancia a los estudios y animar o también pedirles a todos los que pueden continuar sus estudios de licenciatura. La nueva Ratio sugiere dar la preferencia a las siguientes áreas: Sagrada Escritura, Espiritualidad, Mariología, Liturgia, Historia, Vida Religiosa y Patrística. Se trata de una indicación muy concreta. A vosotros, Provinciales, os digo: también es importante que se preocupen en serio y en concreto para la preparación de los formadores en nuestras Provincias. Muy pocos de nuestros formadores tienen una formación específica para ejercitar el ministerio al que están llamados. Es una gran falta de seriedad, que no podrá dejar de incidir malamente en la formación de nuestros candidatos, no obstante toda la buena voluntad de quien tiene que ser formador improvisadamente.

    Mi mayor satisfacción al preparar esta nueva Ratio ha estado en haber podido involucrar a la mayor parte de nuestros formadores y muchos otros hermanos en la elaboración. Este trabajo de consulta todavía no ha acabado porque espero vuestras reacciones y las reacciones del Congreso Internacional de los Formadores. Cuando sea aprobada la nueva Ratio, será un documento que no reflejará solamente la mentalidad de la pequeña Subcomisión que la ha redactado, sino de todos aquellos que actualmente están trabajando en la formación.

    Al final quisiera precisar que hemos escrito este documento no sólo para los formadores y los formandos, sino con la intención de que sirviera como instrumento de formación permanente para todos nosotros, porque estamos todos todavía en camino hacia un ideal nunca plenamente vivido. Por lo tanto, es importante que cuando sea aprobada y publicada la nueva Ratio, los Provinciales se encarguen, sin embargo, de la traducción en su propia lengua donde sea necesario, y busquen el modo para que todos los hermanos la conozcan.
     

    Alexander Vella, Consejero General



     

    UN SIGLO LLEGA A SU FIN

    DIMENSIÓN SOCIAL, ECLESIAL Y CARMELITA
    DEL PRÓXIMO JUBILEO
     

    Crepúsculo

    Estamos asistiendo como testigos al crepúsculo del Siglo XX. Este período ha sido llamado "posmoderno". Marca el fin de la modernidad. Es el "Crepúsculo de los Dioses", el crepúsculo de aquellas ideologías que han dominado y devastado el mundo a través de tiranías de la derecha y la izquierda. Somos, en gran medida, parte de esta situación crepuscular, que circunscribe el horizonte, los límites de nuestra línea de visión. Cualquiera que hable del siglo XX, debe darse cuenta de que no es una persona ajena sino un participante en su desaparición; no es solamente un observador pasivo sino que está acelerando la llegada de su crepúsculo y con la esperanza de un futuro más brillante. Cuando habla del siglo que se acaba, está contando su propia historia y contando sus propias memorias. No puede ser objetivo ni alcanzar la distancia necesaria para hablar sobre, y entender, su propio pasado. El tiempo debe pasar; el tiempo se hace memoria y la memoria se hace anécdotas, y solamente entonces revela su significado.

    Puesto que soy el único ponente que va a hablar sobre el final del siglo debo decirles quién soy - solamente entonces podrán entenderse mis reflexiones y situarlas en su contexto adecuado.

    Soy un seglar, casado, con dos hijos. He realizado algunos estudios teológicos y me gano la vida como profesor de religión en una Escuela Superior del Estado. También soy un miembro laico de la familia Carmelita. Para mí, ser un Carmelita no es solamente una etiqueta sino, sino también una forma de vida, una forma de seguir a Jesucristo de acuerdo las nuevas directrices de las nuevas Constituciones (ver Nº. 28).

    Nací en 1965, por lo que mi experiencia sobre este siglo se limita a sus últimos años. Mi conocimiento de algunos períodos cruciales, como las dos Guerras Mundiales, viene de los libros. Soy un observador y un participante, aunque solamente en el epílogo. Todas mis observaciones adquieren su significado si son ciertas la palabras de Oscar Wilde: "La vida solamente puede entenderse mirando a ella desde su final". El Jubileo llegará en el punto medio de mi vida. La primera mitad de mi vida, la adolescencia y la juventud, coincide con los años de declive del Siglo XX, y la segunda mitad, la madurez y, si Dios quiere la vejez, se producirá en los primeros años del nuevo siglo y del nuevo milenio.

    Estoy convencido de que la mía es todo menos una visión del siglo. Encuentro consuelo en las palabras de Franco Venturi: " El Siglo XIX es, para mí, un intento continuamente repetido de entenderlo". No pretendo decir y explicar cada cosa, pero estoy convencido de que tengo algo que decir sobre este siglo; corroboraré mis puntos de vista, en lo posible, con las opiniones de famosos escritores (1); me gustaría señalar la tendencia que, en mi opinión, es característica de la posmodernidad: la pérdida de memoria histórica (2) e intentaré encontrar nuevas orientaciones para la Iglesia del Jubileo y en la Iglesia para el Carmelo (3) el auténtico corazón del mundo.

    1. Una síntesis del Siglo

    El Siglo Breve

    Eric Hobsbawm acuñó la frase "el Siglo Breve". En la introducción a su obra "La Era de los Extremos", Hobsbawm narra un episodio que encontró poco eco en los medios de comunicación, pero que fue simbólico de los acontecimientos que comienzan y finalizan el Siglo Breve. A la vista de la reciente guerra en Kosovo, esto tiene una pertinencia todavía mayor. Citaré la página entera: "El día 28 de Junio de 1992, el Presidente de Francia, Mitterrand, hizo una repentina, no anunciada e inesperada aparición en Sarajevo, ya el centro de una guerra balcánica que iba a costar muchos miles de vidas durante el resto del año. Su objeto era recordar al mundo la opinión de la gravedad de la crisis de Bosnia. En efecto, la presencia de un distinguido, anciano y visiblemente frágil hombre de estado bajo el fuego de armas automáticas y de la artillería fue muy remarcada y admirada. Sin embargo, un aspecto de la visita de Mitterrand pasó prácticamente sin comentarios, incluso aunque era muy importante para él: la fecha. ¿Por qué había elegido el Presidente de Francia ir a Sarajevo en ese día concreto?. Porque el 28 de Junio era el aniversario del asesinato en Sarajevo, en 1914, del Archiduque Fernando de Austria-Hungria, que llevó, en cuestión de semanas, al desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. Para cualquier estudioso de la era de Mitterrand, la conexión entre la fecha, lugar y el recuerdo de la histórica catástrofe precipitado por un error político y cálculo erróneo, saltaba a la vista. ¿Cómo resaltar mejor las posibles complicaciones de la crisis bosnia que eligiendo una fecha tan simbólica?. Pero casi nadie captó la alusión excepto unos pocos historiadores profesionales y algunos ciudadanos ancianos. La memoria histórica ya no existía".

    En este prefacio encontramos las coordenadas de tiempo y espacio del siglo breve. Están contenidas entre estos dos acontecimientos y estas dos fechas: 1914-1991. El subtítulo de la traducción italiana de esta obra nos da otra clave para la lectura del siglo: "la era de las grandes catástrofes". El fin de la historia es una falta de memoria, una pérdida de memoria. El autor llega a decir: "La destrucción del pasado, o mejor dicho, de los mecanismos sociales que enlazan la experiencia contemporánea de cada uno con la de las generaciones anteriores es uno de los fenómenos más característicos y misteriosos de finales del siglo XX". Es una paradoja que la era que descubrió la importancia de la historia y de la historicidad, perdiera su memoria y su comprensión del significado de la historia. Dramáticos e imprevistos acontecimientos han marcado de manera indeleble nuestra historia. ¿Cuáles son?.

    Guerra Total

    Sin duda alguna, la guerra, una guerra universal, ha sido una característica de nuestro siglo. Transcurrieron treinta y un años de guerra desde la declaración de Guerra de Austria en Serbia, el 28 de Junio de 1914, hasta la rendición incondicional de Japón, el 14 de Agosto de 1945 - cuatro días después de la explosión de la primera bomba atómica. El Siglo XX ha sido el siglo de la guerra mundial. Fue una guerra total, no sólo porque implicó a todas las potencias del mundo sino porque, en nuestros días, la política y la economía están tan interconectadas que la guerra llegó hasta cada rincón de la vida de este siglo. La Guerra, guerra fría y guerra caliente, ha sido nuestra primera experiencia global compartida universalmente. La guerra es un fenómeno con implicaciones políticas y económicas. Hobsbawn habla del siglo como un "sandwich", de estructura tripartita. Hubo una edad de oro (los treinta años inmediatamente siguientes a la II Guerra Mundial) entre dos devastadores períodos - la catástrofe que provino de la Primera Guerra Mundial a las inmediatas condiciones que resultaron de la Segunda Guerra Mundial y el período de descomposición, incertidumbre y crisis que ha seguido a la disolución de la Unión Soviética.

    Desde la Crisis a través de la Guerra Mundial hasta una nueva Crisis

    Crisis

    Paradójicamente, la era dorada de los treinta años marcó la iniciación de la crisis real: la crisis de la moral.

    Ya se hizo patente, en la década de los años 50, que la crisis mundial no era solamente un fenómeno económico y político, sino también una crisis de la moral. Era la crisis de aquellas creencias y supuestos previos que habían apuntalado a la sociedad moderna desde los modernos pensadores derrotados reaccionarios a comienzos del siglo XVIII. Estas eran creencias humanistas y racionalistas y valores compartidos tanto por el capitalismo liberal como por el comunismo unidos en su mutua resistencia al fascismo. Fueron las semillas de un punto de retorno de época: el posmodernismo.

    2. Posmodernismo: Dios, la Historia y la Iglesia

    El Fin de la Modernidad

    En los años 50, Romano Guardini escribió en su obra El Fin de la Era Moderna "los tiempos modernos han llegado a su final aun cuando nuestra nueva era no tenga todavía un nombre". Escritores posteriores han dado a esta nueva era un nombre: posmodernismo. Este mismo nombre demuestra su ambivalencia: un tiempo que llega después de los tiempos modernos, un tiempo que no es el ayer, pero que todavía no es el mañana.

    No es un nombre provisional a utilizar hasta que pueda encontrarse otro mejor y definitivo. El posmodernismo revela su característica más auténtica en el prefijo "pos". Es un tiempo que sigue a otra cosa, es un tiempo de ambivalencia, indecisión, una nueva adolescencia para el género humano. Un género humano que emerge desde una crisis de ideologías, es de alguna manera, deshumanizado - no puede ver ya su camino hacia adelante.

    La modernidad nació en el siglo XVIII con un orden del día: "desarrollar una ciencia objetiva, una moralidad y una ley universales, y un arte que fuera independiente - cada uno siguiendo su propia lógica interna" (Habermas, 1983). Inevitablemente, falló y provocó la fragmentación del conocimiento y la conciencia - como dijo Yeats, "Las cosas quedan apartadas; el centro no puede mantenerse; Pura anarquía para el mundo en que vivimos".

    La modernidad rompió con la tradición; consideró a la tradición como un obstáculo en el camino hacia el progreso y la libertad. Al mismo tiempo, nunca dejó de buscar al menos el "carácter esencial de lo accidental" (Paul Klee, el pintor). Los poetas son más sensibles de los barómetros - perciben y se anticipan a los tiempos. Para Baudelaire (1863) - la modernidad es "lo transitorio, lo flotante, lo contingente, el objetivo del arte - otra meta del arte es lo eterno". Existe una creciente concienciación de que la unidad que existía entre vida y sentimiento se ha roto - aún no se ha abandonado la búsqueda de la eterna verdad; la poesía se esfuerza por expresar y preservar la integridad en el fragmento.

    El Siglo XX buscó suprimir otro objetivo del arte (lo eterno). Mató toda nostalgia por lo eterno, y se deslizó conscientemente al declive y la fragmentación. La vida no tiene sentido. La experiencia se reduce a una secuencia de momentos presentes, se pierde la memoria, la historia es saqueada y el tiempo pierde su significado. Todo lo que queda es una gratificación instantánea, no existe profundidad, ni búsqueda de la verdad.

    El arco de la historia moderna va desde el efecto embriagador de todas las visiones de carácter universal, que lo abarca todo, hasta su inevitable colapso. Termina con el naufragio de todo optimismo simplista sobre la condición humana, y crea una cultura mejor que puede definirse como nihilismo, la pérdida de toda pasión por la verdad, la pérdida de cualquier ideal por el que merezca la pena luchar.

    De acuerdo con la opinión de Horkeimer y Adorno, la "dialéctica de la ilustración" (el Siglo de las Luces), en su ansia de poder y dominio, condujo a Auschwitz y Hiroshima. La modernidad llevó en sí misma las semillas de su propia destrucción.

    El "siglo breve" está llegando a su fin. Deja tras de sí un gran vacío y un sentido de fracaso. "La ilustración ha muerto; el Marxismo ha muerto; el movimiento obrero ha muerto - y no me siento muy bien por ello" (Neil Smith).

    El Retorno de Dios

    Nuestra común experiencia del vacío ha lanzado a los autores a buscar formas de describir el posmodernismo como "un tiempo de pobreza", "la noche oscura del mundo", "pérdida de fraternidad" (Heidegger), "tiempo de exilio". Los pueblos tienen la sensación de que no solamente han perdido a Dios sino que se han acostumbrado a esta pérdida. Es un auténtico, total y definitivo exilio - se pierde incluso la nostalgia por el hogar. Uno de los Padres Hebreos dijo: "El auténtico exilio de los Judíos a Egipto fue que aprendieron a resignarse con el exilio".

    A pesar de todo esto, desde las profundidades de su insondable vacío, la necesidad de algo distinto ha nacido de forma inesperada. Existe un nuevo anhelo de salvación; una añoranza de algo completamente diferente de lo que la Humanidad ha generado por sí misma; una auténtica esperanza para la vida y un verdadero Dios que acabe con los ídolos y la ideologías junto con la muerte y la destrucción que habían despertado en su entorno. El vacío ha reabierto la esperanza. Pero esta esperanza por sí sola no proporcionará nada ni Nadie. El retorno de Dios no es una vuelta a Dios - o al menos no es una vuelta a Dios en la forma más obvia y simplista: una vuelta a la cultura y la tradición católicas. Es una búsqueda de "templo perdido". Este templo perdido no es el que nuestros padres conocieron, es más bien algo más original, más exótico y misterioso, a veces menos vinculado a estructuras e ideologías.

    El final de las ideologías - socialista o capitalista - ha venido acompañado por una crisis de las religiones tradicionales, por encima de todo una crisis de la Cristiandad. Las religiones tradicionales siguen representando los retratos del absolutismo y el dogmatismo - cosas instintivamente rechazadas por la cultura actual. Por este motivo, las religiones tradicionales no parecen ofrecer alternativas viables.

    Esta es una razón por la que el actual retorno de Dios presenta el fenómeno ambivalente de una auténtica necesidad del espíritu entretejido con ideas religiosas simplistas y fáciles. Por una parte, podemos contemplar nuevos movimientos religiosos y sectas que florecen en el Mundo Occidental y un nuevo fundamentalismo en el Mundo Oriental.

    Estos dos fenómenos tienen una cosa en común: ambos rechazan la historia. El primero rechaza la historia porque la ignora. Existe una negación de la tradición, un vuelo partiendo de la realidad y el compromiso. La última, el fundamentalismo, reniega de la historia deteniéndola; la tradición queda congelada, no existe evolución en nuestro entendimiento de la verdad. Las sectas están destinadas a aumentar el proceso de fragmentación social; el fundamentalismo aumentará el separatismo y el antagonismo.. En realidad, ambos fenómenos son síntomas de la enfermedad que pretenden curar. La enfermedad auténtica es la pérdida de memoria, la pérdida de la historia.

    El Fin de la Historia

    Después de Auschwitz, el silencio de Dios se convirtió en el silencio de la historia. El proverbio Historia magistra vitae - La historia es la maestra de la vida"- perdió su significado. La Historia ya no puede enseñarnos nada. Eliot lo anticipó en su poema "Gerontion" (1920). Gerontion es un anciano que personifica a Europa al final de su civilización, - se burla de nosotros:
    La Historia tiene muchos pasajes ingeniosos, pasillos artificiales
    Y emite, engaña con ambiciones susurrantes
    Nos guía por vanidades. Piensa ahora
    Da cuando nuestra atención es distraída
    Y lo que da lo da con confusiones sutiles
    Que el dar fomenta el ansia. Da demasiado tarde
    No se cree en ella, o si aún se cree,
    en la memoria solamente, pasión reconsiderada. Da demasiado pronto
    En manos débiles.

    El tiempo es efímero, no se puede capturar el momento presente, el "ahora" parece en su mayor parte que no existe, conocemos el presente solamente cuando es pasado. Llegamos demasiado tarde, o demasiado pronto. El tiempo nos ofrece sus frutos cuando todavía no estamos preparados. Somos incapaces de capturar el momento favorable, el pleno significado del tiempo. Somos como aquellos niños descritos en Mateo 11,16-19, que no podían ponerse de acuerdo sobre el juego y así perdían su tiempo de libertad y celebración. Nuestra era no solamente ha radicalizado este nuevo sentido del tiempo, esta inaccesibilidad del presente vaciándolo de significado, sino que también ha experimentado la inevitabilidad de repetir los mismos errores del pasado. Esto fue predicho por el poeta Montale:
    "La Historia no es maestra de
    nada que se nos afecte.
    Advertirlo no sirve para
    hacerla más verdadera y más justa"

    Para las cosas que cuentan, la paz por ejemplo, la historia no nos ayuda. Kosovo nos lo enseña. Y lo que es más inquietante es que tener conocimiento de ello en modo alguno nos ayuda a encontrar el significado o sentido de la historia. La Historia, en el sentido de la memoria, ha llegado a su fin.

    La Iglesia

    En nuestro nuevo clima cultural, un auténtico retorno de Dios solamente es posible a través de la recuperación de la memoria, y esto es lo que la Iglesia ha hecho en ese gran "aggiornamento") (Juan XXIII), Concilio Vaticano II. Entre las religiones tradicionales, solamente la Iglesia ha entendido la naturaleza de nuestro tiempo, y que ella debe renovarse completamente si desea permanecer fiel a la voluntad de su fundador y a la guía del Espíritu Santo. Pablo VI señaló que el problema real era el golfo de separación que se había creado entre la cultura y el Evangelio (Cf. EN 20). Este problema sigue siendo fundamental hoy en día. (Véase "proyecto cultural orientado en sentido cristiano" promovido por la Conferencia Episcopal Italiana).

    Para Juan Pablo II, el Concilio Vaticano constituye un acontecimiento providencial a través del cual la Iglesia lanzó su preparación para el Jubileo del Segundo Milenio. Aunque el Vaticano II fue semejante a los concilios que le precedieron, era al mismo tiempo diferente: aunque centró su atención en Cristo y su Iglesia, seguía estando abierto al mundo. Esta apertura fue una respuesta del Evangelio a la reciente evolución del mundo, a las experiencias sísmicas del siglo veinte: dos guerras mundiales, campos de concentración, genocidios. Nuestro pasado más reciente demuestra, nunca más claramente, que el mundo necesita purificación y conversión.

    Se ha dicho con frecuencia que el Concilio Vaticano II marcó el comienzo de una nueva era en la vida de la Iglesia. Aunque esto es indudablemente verdadero, no es difícil ver que la Asamblea sacó mucho más partido de las experiencias y reflexiones del tiempo que le precedió, sobre todo del pensamiento de Pío XII. En la historia de la Iglesia, las expresiones "viejo" y "nuevo" están siempre interrelacionados. Lo "nuevo" crece a partir de lo "viejo" y lo "viejo" encuentra su plena expresión en lo "nuevo". Este fue el caso para el Concilio Vaticano Segundo, y para el trabajo de los Papas relacionados con la Asamblea conciliar: Juan XXII, Pablo VI, Juan Pablo I y el Papa actual. Lo que consiguieron tanto durante como después del Concilio, sus enseñanzas y su actividad han contribuido ciertamente a ese nuevo florecimiento de la vida cristiana que seguirá con motivo del Gran Jubileo, si los Cristianos responden a las indicaciones del Espíritu Santo (TMA 18).

    Para la Iglesia no hay mensaje de salvación, no hay proclamación de la Buena Nueva que no tome la historia en consideración. El verdadero mensaje de la Iglesia es el de la Historia de la Salvación. Renovación implica atención al día de hoy, el mundo cambiante, así como el pasado y la tradición, de donde sacará "las cosas viejas y las nuevas". Solamente esta doble atención puede abrir el futuro de Dios, y ésta es la única forma en que el tiempo, pasado, presente y futuro, pueden rescatarse; se vivirá no como un vacío, sino como una experiencia de memoria, compañerismo y profecía.

    Este "nuevo florecimiento de la vida Cristiana" debe tomarse como su punto de partida para una recuperación del espíritu del Concilio Vaticano Segundo:

    Una enorme riqueza de ideas y el tono anteriormente desconocido utilizado por el Concilio para presentar esta riqueza constituye una proclamación de nuevos tiempos.

    La mejor preparación para el milenio solamente puede ser un compromiso renovado para aplicar fielmente las enseñanzas del Concilio Vaticano Segundo en la vida de cada persona y de cada iglesia local. El Concilio es el auténtico punto de partida de nuestra inmediata preparación para el Gran Jubileo del 2000 (TMA 20).

    3. La Iglesia y el Carmelo en los albores del Tercer Milenio

    En este panorama de luces y sombras, de pérdida de Dios y renovado anhelo de "algo completamente distinto", de una nueva necesidad de espiritualidad y una necesidad de una nueva espiritualidad, el Papa ve el Jubileo como un acontecimiento que nos ayuda a redescubrir el auténtico sentido de la historia.

    Se pide a la Iglesia que reflexione sobre su historia y sobre el testimonio que ha dado al mundo durante este milenio que está a punto de cerrarse. La reflexión sobre la historia ayudará a recuperar la memoria, pero se debe asumir una actitud de conversión; reconocer los propios fallos y errores, pedir perdón y mirar al pasado bajo el misericordioso ojo de Dios.

    De esta forma, la comunidad cristiana se limpiará en el fondo de su corazón y se convertirá de nuevo en un lugar para buscar la verdad, un testimonio para la santidad. Creo que el misticismo carmelita puede prestar una aportación decisiva a este proyecto.

    La Importancia de la Historia

    El TMA destaca la importancia de la historia como el lugar en el que Dios se revela a sí mismo. En la encarnación de Cristo, el tiempo y la historia adquieren significado, orientación y objetivo. Pablo afirma: "Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer" (Gal. 4,4). El Papa comenta: "La plenitud de los tiempos se identifica con el misterio de la Encarnación del Verbo" (TMA 1). A través de la encarnación del Verbo, Dios se hace a sí mismo uno de nosotros. "Con la encarnación, Dios se mete a sí mismo dentro de la Historia del hombre" (TMA 9); la eternidad interrumpe la historia y la historia adquiere un significado infinito: es el lugar del misterio de la Trinidad.

    El tiempo tiene una importancia fundamental en la Cristiandad. Dentro de esta dimensión, el mundo fue creado; dentro del tiempo, la historia de la salvación evoluciona; tiene su cenit en la "plenitud de los tiempos", la encarnación y su punto final en el glorioso retorno del Hijo de Dios al final de los tiempos. El Jesucristo, el Verbo Encarnado, el tiempo se convierte en una dimensión de Dios, que es por sí mismo eterno. Con la venida de Cristo, han comenzado los días finales (Hebreos 1,2), "la última hora" (1 Juan 2,18) es el comienzo del tiempo de la Iglesia que durará hasta la "parousia" (TMA 10).

    Memorias Curativas

    Algunos pensadores modernos ven la historia como el lugar en el que Dios es una imposibilidad. A la luz de la encarnación, éste no puede ser el caso - antes bien, es el lugar de la misericordia de Dios. Dios no murió en Auschwitz. Su silencio fue un eco del Gólgota, fue la más alta revelación de Dios. Todas las tragedias del Siglo XX, guerras mundiales, exterminio de masas con los que se inició el siglo y con que lo está terminando, no son signos de la imposibilidad de Dios sino, al contrario, de su sufrimiento por y con el hombre.

    La encarnación y la cruz de Cristo revela otra forma de contemplar la historia y de reflexionar sobre ella. Si Dios ha entrado en los más íntimos recovecos de nuestra vida, y si a través de Cristo, El ha sido igual a nosotros, salvo en el pecado, se abre ante nosotros la posibilidad de arrepentimiento, conversión, perdón y reconciliación.

    La nueva espiritualidad no será un rechazo de la historia sino la responsable aceptación del pasado. No se puede pretender que nada ha sucedido. Hay que encontrar una forma de reconciliarse a sí mismo con el pasado, admitiendo los propios fallos y abriéndose uno mismo a la esperanza de esa mayor misericordia que solamente puede provenir del Señor de la Historia.

    La alegría del Jubileo es la "alegría de obtener el perdón de los pecados de uno, la alegría de la conversión" (TMA 32). Para estar abierto a esta alegría, cada uno debemos hacer un personal y colectivo examen de conciencia. esto lo está haciendo la Iglesia seriamente.

    A medida que el segundo milenio de la Cristiandad se acerca a su final, lo único correcto es que la Iglesia debe reconocer los pecados de sus hijos - por haberse, con frecuencia, estos hijos distanciado a sí mismos del espíritu de Cristo y su Evangelio. No han ejemplificado los valores de la fe, sino que han presentado el espectáculo de pensar y actuar de manera contraria a dichos valores y han provocado el escándalo.

    Mediante su incorporación a Cristo, la Iglesia es santa - aunque todavía nunca cesa de arrepentirse. Reconoce ante Dios y ante los hombres a sus hijos pecadores. La encíclica Lumen Gentium dice sobre esto: "La Iglesia tiene pecadores en su seno, es al mismo tiempo santa y tiene necesidad de purificación, se proporciona a sí misma, constantemente el arrepentimiento y la renovación".

    La Puerta Santa del Jubileo del 2000 deberá ser simbólicamente más ancha de lo que había sido hasta ahora. Este hito marca exactamente el fin de un siglo, pero también de un milenio. La Iglesia debe cruzar este umbral con un claro entendimiento de lo que ha vivido a lo largo de los últimos cien años. No puede hacer esta transición sin instar a sus hijos a que se arrepientan, a purgarse a sí mismos de sus errores, infidelidades, incoherencias y perezas. Reconocer los fallos de ayer es un acto de lealtad y coraje que reforzará nuestra fe y nos preparará para las dificultades y tentaciones con las que nos enfrentamos actualmente (TMA 33).

    Debemos hacer un profundo examen de conciencia y reconocer nuestros defectos por lo que ellos son.

    Muchos Cardenales y obispos han pedido a la Iglesia que haga un profundo examen de conciencia. En el umbral del nuevo milenio, los Cristianos deben ponerse a sí mismos de rodillas ante el Señor y examinar su responsabilidad por las maldades de nuestro tiempo. Nuestro tiempo presente es tiempo de luces y de sombras (TMA 36).

    En este punto, he aquí una lista: indiferencia religiosa, secularismo, ética relativa "una falta de discernimiento y una tolerancia de la violencia hecha a los derechos fundamentales de los hombres", "co-responsabilidad por graves formas de injusticia social y marginación" (Véase Ibídem). El "examen debe considerar también cómo debemos tener el corazón ante el Concilio, ese gran Don del Espíritu Santo a la Iglesia al final del segundo milenio (ibídem).

    Signos de Esperanza

    Si miramos al "siglo breve" a la luz de la reconciliación ofrecida por Dios, no nos veremos desanimados en nuestra pasión por la verdad. Si somos honestos con nosotros mismos, y reconocemos nuestras responsabilidades históricas, encontraremos un camino para continuar nuestra búsqueda de la verdad; no será algo que consigamos con nuestra propia razón, sino más bien, un don gratuito de revelación.

    La Verdad ya no será algo que consigamos orgullosamente a través de nuestra capacidad intelectual. Este fue el entendimiento de la moderna filosofía que alcanzó su culminación en Hegel y ha dado lugar a la violencia ideológica que ha caracterizado a nuestro siglo. Ya no veremos la verdad como un dogma, sino más bien como un símbolo, como algo que se mantiene unido sin ser presionado. La verdad es confianza, no ideología. La verdad es una vida santa y no el control de otros. La verdad es el fruto de una relación fiel, una amorosa y solícita relación con el Otro. La verdad no es algo que nuestra mente ve, la posesión de uno que conoce, es más bien la pobreza de uno que escucha y es poseído por el Otro.

    La verdad entendida como confianza engendra libertad. Jesús dice: "si permanecéis fieles a mi palabra, yo os haré mis discípulos, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres (Juan 8,32). Verdad/con fianza traerá la libertad - esa libertad que es altamente pedida y por ello vanamente buscada en los tiempos modernos.

    Esta verdad no tiene descanso - más bien nos convierte en peregrinos. No da respuestas pero nos hace conocer las cuestiones reales. Los santos son imágenes de esta verdad, que nos pone en el camino de la casa del Padre. Es sintomático que este Papa, en los veinticinco años de su pontificado, ha canonizado a más de la mitad de los santos canonizados en los últimos cuatrocientos años. Tenemos tantos mártires en nuestro tiempo como en los primeros siglos de la Iglesia.

    La Iglesia del primer milenio nació de la sangre de los mártires: "Sanguis martirum - semen christianorum" (Sangre de mártires - semilla de cristianos). El favor de Constantino el Grande nunca había causado tal crecimiento como la Iglesia testimonió en el primer milenio si ni hubiera tenido el testimonio de esos mártires y santos de esos primeros siglos. Al final del segundo milenio, la Iglesia se ha convertido una vez más en la Iglesia de los mártires. La persecución de creyentes, sacerdotes, religiosos y del pueblo laico ha creado una nueva cosecha de mártires en todo el mundo. Testigo de Cristo - incluso hasta el derramamiento de sangre - ha sido la común herencia de Católicos, Ortodoxos, Anglicanos y Protestantes (...). En nuestro tiempo, han vuelto los mártires, a veces son desconocidos, los soldados desconocidos de la causa de Dios (...). La Sede Apostólica tendrá que actualizar el martirologio de la Iglesia universal en el tercer milenio para incluir a todos aquellos que en nuestro tiempo han vivido plenamente en la verdad de Cristo. Se debe reconocer también la heroica virtud de aquellos hombres y mujeres que han vivido su vocación cristiana en el matrimonio; estamos convencidos de que los frutos de santidad pueden encontrarse en ese estado así como sentimos la necesidad de descubrir y proponerlos como ejemplos para otras parejas cristianas (TMA 37).

    Sobre este tema, el testimonio del Carmelo es notable. Especialmente la extraordinaria figura de Edith Stein.

    Misticismo Carmelita

    Karl Rahner hizo una profecía sobre la Cristiandad en el tercer milenio: "El Cristiano del futuro, o será un místico o no será nada". Debemos entender el significado de la palabra "místico". No debe entenderse en oposición a la historia, sino más bien con referencia al Misterio de la Trinidad. Dios se revela a sí mismo en la historia. Bajo su perspectiva, el Carmelo puede ciertamente ser el misticismo del futuro, un misticismo encarnado.

    La forma Carmelita de vivir el Evangelio es comprometerse uno mismo para buscar el Rostro del Dios Viviente que no es nada más que la dimensión contemplativa de la vida por el bien de la fraternidad y el servicio de los demás". Sus tres valores fundamentales, contemplación, fraternidad y servicio, serán decisivos para la Cristiandad del tercer milenio. Esa Cristiandad incluirá la necesidad de buscar la verdad (contemplación), ser fiel a la historia (fraternidad) y comprometerse uno mismo con la práctica liberadora de la caridad (servicio). La contemplación auténtica no huye de la realidad y vuelve sobre uno mismo, más bien puede cargar la vida, la historia y su propio tiempo exactamente como son; los acepta amorosamente, y encuentra en ellos la Verdad, el Rostro de Dios. Esta búsqueda transforma el corazón y la mente. Nos permite experimentar nuevos lazos de hermandad en el servicio y en el ejercicio liberador de la libertad.

    Con referencia al Artículo 15 de las Constituciones, el Prior General nos recuerda que: "Estos valores dependen íntimamente y forman parte de la experiencia del "desierto". Igual que el profeta Elías, debemos seguir ese camino del desierto que nos conducirá al Monte Horeb, la Montaña de Dios. En el desierto, la llama viva del amor se encenderá ante nosotros y nos enseñará todo lo que no es de Dios; nos preparará para encontrar a Dios en la suave brisa".

    El "posmoderno" con todo lo que contiene - o mejor con todo lo que no contiene, es el desierto a través del cual debemos viajar. Es un desierto que nos purificará, reconciliará y por encima de todo nos permitirá encontrar a Dios de nuevo - Dios que evita el ruido y se muestra y se revela a sí mismo en el "humilde sonido del silencio".

    Para nuestra reflexión e interrogación

    Como un centinela
    Mirar al crepúsculo significa ver las largas sombras de cosas cuyos esbozos solamente pueden ser percibidos débilmente. No hay certeza - aparte de la proporcionada por la fe. La fe nos lleva a un horizonte de verdad que se hace todavía más amplia a medida que nos aproximamos - hasta que veamos la aurora que está a punto de romper. Comenzando con mi propia historia personal, ampliándola a la historia de la comunidad, la Provincia, la Orden, el mundo, como un centinela, me pregunto a mí mismo, "¿cuánto falta para la aurora? (Isaías 21.11 y siguientes). Intentar y responder a estas preguntas: ¿Qué voy a ver? ¿Qué voy a sentir? ¿Cómo podré describirlo?.

    Paso al desierto
    Hemos comparado la posmodernidad con el desierto.
    ¿Estoy ciertamente dentro de este desierto o estoy mirando a él desde el exterior? ¿Lo juzgo como algo que no me pertenece, algo que no me afecta?

    Escucha el Silencio
    El camino a través del desierto nos conduce a la teofanía del Horeb: ¿Escucho la voz del silencio? ¿Cómo? ¿Qué está diciendo que haga?
     

    Salvatore Schirone, Tercero Orden Carmelita
     



     

    ABIERTOS AL FUTURO DE DIOS
     

    A. Introducción

    Queridos hermanos: El Consejo General me invitó a hablaros sobre el futuro de nuestra Orden desde el punto de vista de un miembro joven de la Orden. Me siento honrado al dirigirme a tan distinguida audiencia como es esta Congregación General, que de hecho, representa a toda la Orden mundialmente.

    Hablar del futuro del Carmelo puede parecer una tarea presuntuosa y de ninguna forma quiero aparecer ante vosotros como un profeta con visiones definitivas e irrefutables sobre cómo debemos vivir los carmelitas del siglo 21. Sólo deseo compartir con vosotros mi visión de un estilo de vida carmelita, el cual está basado, tanto en mi experiencia de 16 años como religioso carmelita como también en mi preocupación constante por el carisma y la espiritualidad, que amo con todo mi corazón. No quiero aburriros ni molestaros presentándoos un ideal inalcanzable, pero sí quiero acercarme a cada uno de vosotros y tocar vuestro corazón carmelita con algunos elementos esenciales a nuestro carisma que no deben dejarse de lado y sí llenarlos de nuestra creatividad y vida, no en términos de perfección, pero con la pasión de aquellos que conocen y se han sentido en sus imperfecciones y debilidades como los hijos amados de Dios. Estoy consciente del hecho, de que no puedo hablar en nombre de toda la generación joven de la Orden y que mi visión es la de un europeo occidental. No obstante espero que los hermanos de otras partes del mundo puedan adaptar algunos de mis comentarios a su situación cultural específica.

    En primer lugar permitidme unos comentarios acerca de la comunidad en la que estoy viviendo actualmente. Hago esto porque esta experiencia ejerce una gran influencia en lo que os voy a compartir acerca de mi visión sobre lo que es ser carmelita en el momento presente y en el futuro. Hace ocho años junto a otros tres hermanos de mi Provincia tuve la extraordinaria oportunidad de establecer una nueva fundación en Ohrdruf, un pueblo bastante cercano a Erfurt, la capital de Turinga en Alemania Oriental, donde el régimen comunista de la República Democrática de Alemania había caído. La intención de esta nueva y pequeña comunidad era, y es, vivir consciente y explícitamente nuestro modo de vida carmelita en una zona donde el 80% de la población ya no es cristiana y en la cual, los católicos sólo son una insignificante minoría de un 3% de la población. Os podéis imaginar que la vida religiosa sólo se conoce a través de las películas y de los libros de historia. Vivimos en una casa de la diócesis de Erfurt y estamos a cargo de una pequeña parroquia de la diáspora.

    Vemos nuestra tarea principal en la apertura a la gente de nuestro entorno. Por eso damos mucha importancia a la oración a través de la celebración comunitaria de la Eucaristía, de la liturgia de las horas, Lectio divina, la meditación y la fraternidad. Invitamos a la gente, sin importar sus creencias, denominación o cosmovisión a compartir nuestra vida fraterna por algunos días o semanas y les ofrecemos la oportunidad de tener retiros personales, dirección espiritual y asesoramiento personal. Para lograr este propósito, dos de nosotros completamos varios cursos en espiritualidad y en psicología. Yo hice una Licenciatura en Psicología Pastoral en la Universidad Jesuita de Frankfurt, la cual no sólo consistió en los estudios teóricos, sino también en un entrenamiento práctico en el auto-conocimiento y consejería pastoral. Fue en el transcurso de esta preparación como aprendí a discernir mejor mis motivaciones para entrar a la vida religiosa y en especial mi atracción hacia la espiritualidad carmelita, la cual considero que es una fuente inestimable de crecimiento espiritual y humano. Esta información personal es para haceros más conscientes del trasfondo de mis reflexiones.

    B. Sólo hay un futuro cuando respetamos nuestro pasado y aceptamos la realidad presente tal cual es

    Me parece que dos cosas son necesarias si hemos de planificar el futuro del Carmelo fructíferamente: un trato respetuoso y creativo del pasado y una aceptación constructiva de nuestra realidad presente.

    1. Nuestro pasado: la historia que creó y formó nuestra identidad y nuestro carisma.

    El documento final del último Capítulo General (1995) dice que nosotros hemos recibido una herencia preciosa que nunca querremos perder, pero que deseamos continuar y añadir mientras caminamos hacia el futuro (Analecta XLVI 1995, p. 239). Esto significa que tenemos que tomar en cuenta y estudiar nuestros orígenes, nuestras raíces, la historia y las tradiciones de nuestra espiritualidad para llegar a saber quiénes somos y cómo nos convertimos en lo que somos. Esto no sólo tiene que hacerse a nivel de expertos y comisiones sino también a nivel de cada comunidad y cada carmelita. No hay futuro si negamos el pasado que nos formó y que siempre tendrá un impacto decisivo en nuestra identidad. El reto no está en conservar el pasado sino en comprender nuestro carisma específico como carmelitas en orden a hacer posible su vivencia de una manera que mire al futuro y a desarrollarlo ulteriormente desde una fidelidad creativa hacia su mensaje original y único que nunca cambia. Las formas de expresar y vivir el carisma tienen que cambiar con los tiempos. El carisma en sí no puede cambiar.

    Desde el Vaticano II, la Orden ha hecho tremendos esfuerzos por redescubrir su carisma, estudiarlo y adaptarlo a la realidad presente. Desde mi punto de vista los resultados de este proceso son muy impresionantes y convincentes. Tenemos documentos excelentes que dan una clara y creíble visión de nuestra identidad específica y de cómo la podemos vivir hoy, en especial tenemos las nuevas Constituciones y la Ratio Institutionis, además de los diversos documentos de los Consejos de las Provincias y Congregaciones Generales. No obstante tengo la impresión de que a menudo es muy difícil aplicar estos documentos a nivel de Provincias y de cada carmelita. Aunque tenemos estos documentos excelentes, por varias razones no se estudian ni se discuten, y obviamente, no se leen pues uno oye comentarios que revelan un desconocimiento de estos textos. No se entienden algunos términos que aparentemente están muy claros. Por ejemplo, "la contemplación no tiene nada que ver con nosotros, pero es algo que pertenece a las monjas de clausura", o: "hemos estado discutiendo sobre el carisma desde que entré a la Orden y nadie sabe realmente lo que es", "¿hay algo específico en ser carmelita?" o, "no nos diferenciamos de otras órdenes", etc.

    Respecto a este problema quisiera proponer una posible estrategia: asegurarse y verificar que todos estos documentos importantes y esenciales existen en las diversas lenguas, y en realidad llegan a todos las comunidades e individuos; y encontrar modos apropiados para motivar y estimular a los hermanos para que lean y discutan estos documentos a diferentes niveles en las comunidades, Provincias y regiones. Esto hará posible establecer planes y proyectos con pasos concretos para vivir nuestro carisma carmelita en las respectivas situaciones locales como también proveer medios para la reflexión y evaluación. Pienso que uno de los retos actuales más importante para el futuro de nuestra comunidad es iniciar, apoyar y evaluar los procesos de cambio y crecimiento de acuerdo a como la Orden define su misión. Esto exige una gran creatividad, energía y paciencia por parte de aquellos involucrados en esta tarea. Esto no puede hacerlo la Curia sola. Si cada Provincia nombra una o más personas para facilitar este proceso, entonces quizá pueda haber una comisión internacional que les apoye. Esta forma de proceder aseguraría que cada miembro tuviera que trabajar los textos y ver claro donde están situados con respecto a ellos. Esta es la base necesaria para cualquier cambio y progreso. Quisiera dejar esto por ahora aquí y más adelante, cuando dé mi visión personal sobre el futuro del Carmelo, entraré más detalladamente en los elementos de nuestro carisma y sus actuales retos para nosotros.

    2. La realidad actual de la joven generación de Carmelitas

    Además de reflexionar en un primer momento sobre nuestro pasado, el cual creó y dio forma a nuestra identidad, en segundo lugar hemos de tomar en serio nuestra realidad presente tal como se presenta y tenemos que intentar leer los signos de los tiempos para encontrar en ellos caminos y visiones prometedoras para la futura realización del carmelita. Debemos enfrentarnos al hecho de que tendremos derecho a existir en el futuro, sólo si nos abrazamos a la misión que hemos recibido de Dios como un don y un reto. Y cuando Dios nos ha llamado al Carmelo, la única forma para nosotros encontrar una vida realizada y significativa es a través del compromiso con nuestro estilo de vida no importa cuan accidentados sean nuestros esfuerzos - la medida de Dios no es la perfección, ni los logros o éxitos, sino la diaria renovación de nuestro compromiso a su llamada a seguirle en esa vida verdadera que es capaz de llenar los deseos más profundos de nuestros corazones.

    ¿Cuál es la situación que vivimos como carmelitas, especialmente aquellos de la generación más joven y en particular en Europa occidental, el área de la Orden en la que tengo algo de experiencia?

    Me gustaría definir a los miembros más jóvenes de mi generación como aquellos que entraron a la Orden entre los años 1975 y 1985. Hoy están entre los 35 y los 45 años de edad. Formamos una generación distinguible, porque fuimos aquellos que entramos después de la gran crisis de la vida religiosa de finales de los años sesenta y principio de los setenta, que fue el resultado de los grandes cambios provocados por el Concilio Vaticano II y se caracterizó por grandes incertidumbres en cuanto a los valores, estilo de vida y la formación de la vida religiosa y por la pérdida de muchos religiosos que abandonaron sus Ordenes. Cuando pasó lo más severo de la tormenta causada por la ruptura con las estructuras previas y los primeros intentos de renovación habían pasado, entramos al Carmelo como jóvenes más o menos formados por el espíritu del Vaticano II y con el confiado entusiasmo de reformar la vida religiosa y la formación de acuerdo con sus visiones e intuiciones. Mientras tanto, unos cuantos de esta joven generación habían perdido su entusiasmo y visión y se veían a sí mismos como metidos en una crisis - algunos se han marchado de la Orden o están a punto de hacerlo. Una de las razones puede ser que nos enfrentamos con la apabullante estructura de diferencia de edad de nuestras Provincias. La generación que aún lleva el peso de nuestros apostolados, trabajos e instituciones son aquellos que entraron a la Orden en los años cincuenta o sesenta, es decir, los que ahora tienen sesenta años. Entre esta generación y la nuestra quedan unos cuantos hermanos debido a la crisis post-Vaticano II. Añadido a esto hay sólo un pequeño número de la generación posterior a la nuestra; sólo han entrado unos cuantos en estos pocos años - por ejemplo: en nuestra Provincia tuvimos en los años noventa sólo un candidato, que aún continúa con nosotros; lo que significa que toda la generación de esta década está compuesta sólo por una persona. Por el momento parece que no habrá cambios en esta desastrosa situación vocacional. En otras palabras: nuestra generación se enfrenta con el gran problema de que un pequeño grupo de hermanos jóvenes muy pronto tendrá que llevar la carga y las responsabilidades institucionales que llevan aquellos que están ahora en sus sesentas y que en un futuro previsible se retirarán. No sólo tendremos que hacernos cargo con poca gente de nuestras instituciones, parroquias y apostolados, sino que también hemos de hacernos cargo del costoso mantenimiento de nuestros grande edificios - como este de Bamberg. También tenemos que ocuparnos del bienestar de nuestros miembros mayores y del creciente número de hermanos enfermos que necesitan cuidado. Tenemos que enfrentarnos a estas realidades antes de que ellas nos sorprendan y nos obliguen a reaccionar de una manera tan rápida, que no nos permita organizar nuestra vida constructivamente en un proceso de discernimiento de los signos de los tiempos y de la voluntad de Dios para nosotros como carmelitas. La solución no está en sobrecargar a los mayores y/o a los jóvenes de la Provincia con más y más trabajo para asegurar que todos nuestros compromisos actuales se puedan llevar adelante. Terminaremos siendo unos funcionarios o unos activistas que no tienen nada que ver con el valor evangélico de dar fruto para el Reino de Dios y tampoco con el seguimiento de Cristo como carmelitas. El mensaje final del Capítulo General (1995) acentúa que debemos buscar fervientemente caminos para superar la brecha que existe entre los valores que profesamos y la vida que vivimos. Estamos tan cogidos por nuestro trabajo diario que a penas tenemos tiempo y espacio para pararnos a reflexionar sobre quiénes somos. Si de verdad nos tomáramos el tiempo y creáramos el espacio para esta reflexión esto incidiría en nuestro apostolado y nos haría más sensibles a lo que es específicamente carmelita. Entendemos que hemos sido llamados en primer lugar a testificar los valores fundamentales de nuestro carisma. Lo que somos y lo que hacemos se interrelacionan y no pueden separarse. (Analecta XLVI 1995, p.245).

    Si todavía no lo hemos hecho es ahora el momento preciso para iniciar el proceso de discernimiento a nivel de Provincia en el cual las diferentes generaciones traten de buscar juntos cómo Dios nos invita hoy a vivir nuestra identidad carmelita de manera que podamos definir qué clase de comunidades, estilo de vida y apostolados son los más afines con esa identidad. Esto puede incluir el doloroso y a la vez liberador proceso de tener que entregar algunos de nuestros trabajos, instituciones y edificios a otros o aún regalarlos. Es ahora, en el presente cuando tenemos que pagar el precio de invertir en nuestro futuro - de otra manera tarde o temprano se nos impondrán decisiones rápidas e irreflexivas. Quiero enfatizar que cerrar casas y dejar instituciones o edificios no es la solución en sí misma, pero puede ser la consecuencia necesaria de un proceso en el que discernimos a qué clase de vida estamos llamados a vivir hoy.

    Personalmente estoy convencido de que la respuesta a la situación que he intentado describir no es una solución, sino un proceso de fidelidad creativa diaria a nuestro carisma carmelita de ser una comunidad contemplativa en medio del pueblo. Necesitamos redescubrir y aceptar nuestra más profunda identidad no sólo teóricamente como lo hemos hecho muy bien en el pasado reciente, sino a través de un proceso existencial y práctico de renovación y reestructuración en nuestras Provincias y comunidades. Esto, por supuesto, conlleva una apertura a la acción de Dios en nosotros y una disposición para la conversión y la transformación a través del espíritu.

    En este sentido ahora quisiera releer con vosotros nuestro carisma carmelita específico de una manera que sea lo más concreta posible y nos pueda conducir sin miedo ni pesimismo al tercer milenio e introducirnos en un nuevo siglo de existencia.

    El futuro del Carmelo: ser una comunidad contemplativa en medio del pueblo en la sociedad moderna

    1. La contemplación - el centro de nuestra identidad carmelita

    Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes de este siglo, escribió en su obra "La teología de la vida espiritual" algo que ha sido bastante citado y que ahora en los noventa parece más cierto que nunca. Él dice: "El cristiano del futuro será un místico, alguien que haya tenido una experiencia, o no será nada, porque la espiritualidad del mañana dependerá de la experiencia y decisión personal y no de una convicción y tradición pública y unánime que pueda ser tomada por supuesto." Esto me parece aún más válido para nosotros carmelitas que nuestra herencia espiritual y mística nos exige una constante actualización dentro de los contextos culturales en los que vivimos. Por esta razón me siento tentado a adaptar las palabras de Rahner a nuestra situación: El Carmelita del futuro será un místico, alguien que se alimenta de una relación viva con Dios, o no será nada.

    Al comienzo del nuevo milenio nos damos cuenta - y quizá este sea uno de los signos de los tiempos más destacados- que muchas personas mundialmente están anhelando espiritualidades que les puedan dar vida y sentido a su existencia. Lo que ofrecen nuestras sociedades modernas con una fuerte orientación hacia el consumo materialista, la productividad, la eficacia, la competencia, la injusticia, el activismo, el stress físico y psicológico no puede satisfacer el hambre de una vida verdadera y llena de sentido. Frecuentemente las personas pagan precios muy altos - personal y financieramente - por unirse a sectas o movimientos esotéricos que en muchas partes del mundo están floreciendo como nunca antes. Hasta cierto punto, las iglesias oficiales se ven incapaces de enfrentar las necesidades espirituales de la gente y sólo ofrecen enseñanzas doctrinales y morales que son sólo la consecuencia pero no el centro de la Buena Noticia que Jesús nos legó. ¿No es esto un reto para nosotros carmelitas? Somos una Orden con una extraordinaria y rica tradición espiritual capaz de llegar y tocar el hondón del corazón humano. Puede hacerlo porque en muchas y varias maneras describe el inmenso amor que Dios tiene por cada hombre y mujer. Un Dios que nos invita a entrar en una amistad íntima y profunda con Él y que nos prometió conducirnos paso a paso hacia la verdadera y eterna plenitud de vida hasta la unión mística con Él, con toda la humanidad y con toda la creación.

    En mi opinión, Dios nos está llamando hoy a nosotros carmelitas abrazar de nuevo nuestra espiritualidad y nuestra identidad contemplativa para que en primer lugar pueda transformar nuestras vidas y así influir en el mundo que nos rodea, no tanto por nuestras palabras y nuestras teorías bien elaboradas sino por nuestro creíble y convincente estilo de vida como comunidades contemplativas en la situación cultural específica en las que nos encontramos al comienzo del milenio. La gente debe ver que nuestra espiritualidad mejora la calidad de nuestra vida, no en el sentido de las directrices del mundo, sino en el sentido de un gozo profundo que surge del estar centrados y sentirse seguros en el amor de Dios.

    Por tanto creo muy fuertemente que nuestra primera tarea será poner un poco de energía, tiempo y talentos personales y cualidades en esta creciente relación personal con el Dios de la vida y del amor. Nuestro crecimiento humano y espiritual así como también nuestro futuro como Orden dependen de cuánto nosotros como individuos y comunidades ponemos en desarrollar esta íntima amistad con Dios de manera que Él pueda transformarnos en la imagen de Cristo, que actúa a través de nosotros y para el bien de la Iglesia y del mundo. Esta certeza incluye procesos dolorosos, noches oscuras y experiencias de desierto, pero a la vez no debemos apartar la mirada de las promesas de Dios de concedernos su misericordia, y la realización de nuestros deseos más profundos de una vida auténtica. Involucrarnos en un proceso existencial como este - y los procesos de fe son nuestra manera de dar fruto para que el Reino se pueda extender - es un camino bíblico que podemos descubrir al mirar a nuestros patrones Elías y María: a través de su encuentro personal con Dios aprendieron a estar abiertos a su acción en y a través de ellos. Y lo podemos aprender de Jesús mismo: su celo por Dios y su vocación personal le llevaron a la experiencia fundamental de ser el hijo amado de un "Abbá" que le amaba sin límites - esta experiencia le dio la fuerza de comprometerse totalmente a establecer en la tierra el reino de su Padre a través de sus palabras y sus hechos y a través de su vida y de su muerte. Finalmente, muchos de nuestros santos dan testimonio de que ellos han reconocido su verdadera vocación, sólo después de haber tenido una experiencia personal del Dios vivo, que les permitió seguirlo en su voluntad y en su plan.

    El Carmelita del futuro será un místico, alguien que vive desde una experiencia, o no será nada. Tito Brandsma lo expresó de esta manera: "Es característico de los carmelitas considerar la soledad y la contemplación como lo mejor de su vida espiritual aunque pertenezcan a las órdenes mendicantes que viven en medio del pueblo... La historia antigua de la Orden nos demuestra que la vocación específica a la vida mística se reveló desde el comienzo y constituyó el ideal permanente de la Orden... A pesar de los muchos obstáculos, los carmelitas mantuvieron la prioridad de la vida contemplativa... No debemos olvidar que la contemplación es lo más importante - la vida activa siempre viene en un segundo lugar... Y esta es la mayor escuela del Carmelo: la contemplación ha de ser el fundamento y la fuerza de la actividad apostólica...Todos los Carmelitas se han puesto como meta la unión mística y todos están obligados a adaptar sus vidas a este sublime ideal." (La herencia del profeta, p. 16-20)

    Nuestras nuevas Constituciones enfatizan esta aproximación básica al describir el Carmelo como una "fraternidad contemplativa". En las primeras dos partes, la contemplación se expone de una manera convincente como el carisma fundacional de nuestra Orden: en primer lugar está claramente expresado en la Regla, y luego perfectamente demostrado en los modelos bíblicos de Elías y María y desarrollados ulteriormente por los grandes maestros espirituales y las tradiciones de nuestra familia religiosa a través de los siglos (cf. art. n. 14-27). La contemplación como el centro de nuestra identidad como carmelitas se entiende en las nuevas Constituciones como una actitud de apertura fundamental a Dios "cuya presencia descubrimos en todas partes"(n. 78). La contemplación es por tanto un proceso de toda la vida a través del cual Dios primeramente nos acepta tal cual somos y luego transforma nuestras limitadas, humanas e imperfectas maneras de pensar, amar y obrar para de esa manera conducirnos hacia la unidad amorosa con él y con su creación (cf. n. 17). La contemplación entendida de esta forma, no sólo unifica los tres elementos inseparables de nuestros carisma - oración, fraternidad y servicio - sino que también da forma a nuestra específica manera de vivir e interpretar los consejos evangélicos de obediencia (cf. n.46), pobreza (cf. n.53) y castidad (cf. n.61-62).

    Me siento tan agradecido y contento hacia este excelente enfoque de la contemplación, como también preocupado por si esto afecta la realidad diaria de nuestras Provincias, comunidades y frailes. Quizá esté equivocado, pero tengo la impresión de que existe una brecha entre nuestra teoría, su amplia aceptación y finalmente su realización práctica. ¿Realmente creemos lo que dicen las Constituciones que "la práctica de la contemplación no es solamente la fuente de nuestra vida espiritual, sino también aquello que determina la calidad de nuestra vida fraterna y de nuestro servicio" (cf. n.18)? ¿Realmente creemos que a través de la contemplación, que toma parte de nuestro tiempo y energía de cada día, nos hacemos capaces de distinguir la voluntad de Dios de nuestra propia voluntad que nos lleva a comprometernos en toda clase de actividades que pueden parecer en un primer momento muy efectivas e inofensivas, pero que en realidad son egoístas y no darán fruto en el sentido bíblico? Hacer algo por nuestra cuenta es más placentero que dejarnos transformar por Dios. ¿Creemos realmente en el valor apostólico y eclesial de la contemplación en sí mismo (cf. n.18) y que nuestra entrega valiente e incondicional al proceso de crecimiento espiritual y humano tiene mayor efecto que el activismo que podamos tener? Como lo pone San Juan de la Cruz en el Cántico Espiritual (cf. 29,2): Un poco de amor puro que resulta del proceso místico liberador de la noche oscura es de mayor beneficio para la Iglesia y para el mundo que todas las actividades juntas -¿realmente nos creemos esto? ¿Creemos realmente que lo que somos es mucho más significativo, efectivo y decisivo que lo que hacemos y siendo lo que realmente somos y creciendo en el amor siempre redundará en la acción? ¿O creemos más en nosotros en vez de confiar más en Dios para quien todas las cosas son posibles? ¿No nos convertimos en personas sin Dios de una manera sutil? María nos enseña a dejar que ocurra aquello que nosotros no podemos realizar por nosotros mismos, y también sabemos por el testimonio de nuestros santos, que ellos llegaron a ser activos en el verdadero sentido de la palabra en la medida en que crecían en la contemplación y en la unión mística con Dios - por eso nosotros no nos tenemos que preocupar por hacer mucho o poco. Junto a Teresa de Lisieux estamos llamados como Carmelitas a presentar el corazón amante de la Iglesia a través de la contemplación del gran amor de Dios hacia nosotros para así crecer más y más en su amor y el verdadero amor es siempre muy activo y vivificante, tanto para nosotros como para todos aquellos con los que vivimos y con los que nos encontramos.

    ¿No sería entonces la fraternidad contemplativa carmelita abierta a todos los hombres y mujeres un estilo de vida alternativo al del mundo moderno? Un mundo que pone a las personas bajo injustas presiones que le exigen ser efectivos, productivos y competitivos, ricos, siempre bellos y jóvenes, de manera que se tengan que sentir inferiores si no pueden mantener estas expectativas. ¿O estamos nosotros tan involucrados en estas presiones fatales, que nos juzgamos y valoramos unos a otros de acuerdo con estos criterios y no valoramos el estilo de vida contemplativo que tanto necesita nuestro mundo hoy?

    Sigo escuchando que las Constituciones y los demás documentos de la Orden son sólo teorías abstractas e idealistas que no ayudan mucho y por tanto lo mejor sería dejarlas en la estantería. Asimismo escucho que la contemplación es algo que sólo pertenece a las monjas de clausura y no tiene nada que ver con nosotros - a pesar de la definición de las Nuevas Constituciones que no limitan la contemplación a la vida retirada y a la soledad solamente, sino que la abren a todas las dimensiones de nuestra vida. También me he dado cuenta de que hay un número de hermanos que - no siempre expresamente pero básicamente - no comparten esta visión de nuestro carisma, muchas veces debido a una pobre formación carmelita y a un insuficiente discernimiento vocacional o a la falta de una decisión clara, madura y personal de su vida. Sé que esto puede sonar muy fuerte, pero hemos de enfrentar esta faceta de nuestra realidad para en primer lugar poder desarrollar programas apropiados de formación permanente y en segundo lugar crear posibilidades de unir - posiblemente más allá de los límites Provinciales - aquellos carmelitas que comparten profundamente la visión de nuestro carisma y quieran comprometerse a realizarlo en comunidades y proyectos concretos - sería una gran pena verlos aislados y algunas veces frustrados en áreas de su vida y de su trabajo que impiden y contradicen los valores carmelitas que una vez eligieron y que aún desean vivir.

    Para poder trabajar en un futuro prometedor para el Carmelo necesitamos aquí y ahora en el presente el coraje para sacar consecuencias concretas de las valiosas intuiciones de nuestro carisma contemplativo. Sólo a través de procesos competentes y dirigidos de evaluación, discernimiento y conversión a nivel de comunidades, Provincias y de toda la Orden, seguido de decisiones concretas, podremos realmente llegar a la específica identidad y perfil en los cuales creemos teóricamente. Estos procesos pueden incluir períodos dolorosos o luchas para lograr el próximo paso concreto, esto requiere la tolerancia de aceptar aquellos que no quieren participar en la renovación, pero sin darles el poder de detener el progreso que se haga. Tenemos que tener el coraje de comenzar algo nuevo y dejar morir lo que obviamente no tiene futuro. Y tenemos que aprender aceptar la dolorosa pérdida de aquellos que llegan a la conclusión de no aceptar el carisma genuino del Carmelo como propio: esto no nos debe asustar; es una experiencia que Jesús mismo tuvo cuando le pidió a sus seguidores que tomaran una decisión personal. Sobre todo tenemos que seguir dándole importancia a la formación de los candidatos y en especial a la formación de los formadores, no sólo con respecto a las habilidades intelectuales y el conocimiento teórico sino a la madurez personal y espiritual. La RIVC promete ser de gran ayuda y nos dará los elementos específicos de la formación carmelita.

    Nuestro carisma contemplativo de la vida mística entendido como amistad íntima con Dios que afecta todas las dimensiones de nuestra vida, es el núcleo de nuestra identidad carmelita y tenemos que cuidarlo fielmente para no perderlo, especialmente hoy, en un tiempo en el que otros valores distintos y opuestos son determinantes. La siguiente historia chasídica puede convertirse muy fácilmente en realidad: "Rabi Meir dijo: Si alguien se convierte en rabino debe tener todas las cosas necesarias como una escuela, salones, mesas y sillas; uno de sus discípulos estaría a cargo de la administración, otro estaría a cargo del mantenimiento y así sucesivamente. Cuando todo eso está disponible entonces viene el diablo y rompe el corazón. Todo permanece como antes, la rueda continúa girando, pero el corazón ya no se encuentra ahí. Y el rabino levantó la voz y dijo: Dios ayúdanos para que no permitamos que esto nos ocurra."

    2. Oración, fraternidad y servicio como los tres elementos de nuestro carisma contemplativo

    Hemos entendido que la contemplación es el corazón, el centro de nuestra identidad que unifica y da forma a los tres elementos de nuestro carisma y misión como carmelitas. Estos tres elementos son: la oración, la fraternidad y el servicio. Vividos fielmente dentro de un estilo de vida contemplativo contemporáneo nos conducirán a un futuro bueno y fructífero. Permitidme unos comentarios sobre estos elementos.

    2.1 La oración: crecer en amistad con Dios y aprendizaje de un estilo de vida contemplativo

    Es relativamente fácil estar de acuerdo con la definición que las nuevas Constituciones dan de la contemplación como un proceso por el que el amor de Dios en primer lugar nos acepta tal cual somos y luego comienza a transformarnos de manera que cada vez más nosotros veamos el mundo y todo lo que ocurre a través de sus ojos (nn. 17, 77-79). Es mucho más difícil dejar a Dios guiarnos a través de un proceso como este y nosotros hacer nuestra parte de aprender y practicar una actitud contemplativa lo cual se realiza muy bien a través de la oración, el primer elemento de nuestro triple carisma contemplativo. Nuestras Constituciones recalcan en el número 64: "La oración es el centro de nuestra vida de la cual brota una auténtica comunidad y ministerio", y en el número 84: "Lo único indispensable es que la oración impregne toda nuestra vida."

    Siento que hay un gran abismo entre estos reclamos y las realidades de nuestras comunidades. ¿Es en realidad la oración el centro de nuestra vida personal y comunitaria y dónde lo hacemos visible? ¿Realmente dedicamos un tiempo generoso a nuestra oración personal y comunitaria y cómo es la calidad de nuestra oración? ¿Verdaderamente nuestra oración nos ayuda a profundizar en nuestra amistad con Dios y en nuestra visión contemplativa del mundo o es meramente un ejercicio obligatorio de recitación del oficio?

    Creo que nuestro futuro depende mucho del valor que le demos a la vida de oración tanto en nuestra vida personal como fraterna, porque es la única manera en que el don gratuito de la contemplación crecerá en nosotros y le permitiremos a Dios ser el Señor de nuestra vida (n.79). A este fin tenemos que reflexionar si nuestra oración personal y comunitaria sirve a nuestro crecimiento humano y espiritual. Además de examinar y renovar nuestras formas tradicionales de celebrar la Eucaristía y la Liturgia de las Horas tenemos la libertad para fomentar nuevas formas de oración que estén acordes con nuestro carisma (N.77). ¿Qué podemos hacer para introducir la Lectio Divina en más Provincias y comunidades, ya que esta forma de orar con la Palabra de Dios y de compartir nuestras experiencias personales ha probado ser la manera más idónea para profundizar en nuestro carisma carmelita?

    Me parece que es más importante la necesidad de redescubrir el valor de la oración personal a través de la cual experimentamos la aceptación tierna de Dios hacia nosotros tal cual somos y cómo nos llama a crecer hacia una vida más plena. La falta de relación personal con Dios que existe entre muchos religiosos tiene varias razones. Encuentro que sería de gran ayuda para todos los miembros de una comunidad ponerse de acuerdo para tener tiempos de silencio todos los días reservados para la práctica de formas de oración personal como oración silenciosa o meditación.

    Esto es sólo un momento externo, pero debemos profundizar en las raíces de aquello que nos impide dedicar más tiempo a la oración, como las falsas imágenes de Dios, miedos, ansiedades, sentimientos de culpa y de inferioridad que casi siempre son inconscientes y que pueden causar daño espiritual y psicológico. Intelectualmente todos sabemos y predicamos que Dios es amor incondicional, pero emocionalmente, en lo profundo de nuestros corazones somos suspicaces y no confiamos en él, muchas veces sin darnos cuenta y sin quererlo aceptar ante nosotros mismos. La psicología pastoral nos desvela el motivo de esto: nuestra concepción e imagen de Dios está inconscientemente formada por nuestras primeras experiencias que tuvimos de niños al relacionarnos con personas cercanas a nosotros, especialmente con nuestros padres. Las experiencias negativas y ambivalentes de nuestros primeros años se han enraizado tanto en la profundidad de nuestro ser, que ejercen una influencia negativa en nosotros y en nuestra imagen de Dios de manera que muy fácilmente impiden el desarrollo humano y espiritual. Tienen el poder de alejarnos de Dios muy sutilmente, de manera que no podemos ver a través de ellas. Por tanto, debemos poner los medios y crear las condiciones favorables para que se pueda dar la verdadera oración y el verdadero progreso espiritual. Esto incluye primero que nada, crecer en un sincero autoconocimiento y en el de nuestros hermanos, y en segundo lugar animarnos unos a otros para entrar en procesos experienciales de autoconocimiento que nos ayuden a reevaluar nuestra historia personal, nuestro desarrollo humano y espiritual hasta el momento presente de manera que las heridas de nuestra vida puedan traerse a un nivel consciente para ser sanadas y así sanar también nuestra falsa imagen de Dios. Los medios apropiados y establecidos son, entre otros, la dirección espiritual, ejercicios dirigidos, cursos sobre oración y meditación, entrenamiento espiritual y psicológico y psicoterapia. Me sorprende el hecho de que tantos sacerdotes y religiosos involucrados en trabajo pastoral, en dirección y formación espiritual no usen estos medios de apoyo para sí mismos.

    De acuerdo con mi pequeña experiencia, aquí está la tarea más importante para la formación inicial y permanente, que tenemos que enfrentar si queremos tener un buen futuro: nuestros hermanos son el mejor "capital" y en la medida en que nos ocupemos de su bienestar psicológico y espiritual a través de adecuados procesos personales, estamos haciendo una inversión en nuestro futuro.

    Para resumir este punto, a mi manera de ver los conventos carmelitas del futuro serán comunidades en las que la oración tendrá un lugar central. Tenemos que trabajar en ello en el presente creando las oportunidades para el crecimiento espiritual y humano de nuestros hermanos, y fijar tiempo y espacio para la oración silenciosa, la meditación y la Lectio Divina (cf. nn.80,82), revisando nuestras formas tradicionales de oración común y la manera en que las realizamos e introduciendo nuevas formas más acordes con nuestro carisma. Entonces, como Elías y como María, seremos capaces y estaremos receptivos para experimentar al Dios amoroso en nuestras vidas y compartir nuestra experiencia con los hombres y mujeres, que junto a nosotros, están en búsqueda de una espiritualidad auténtica y vivificante y de un estilo de vida también auténtico.

    2.2 La fraternidad: vivir como hermanos en un mundo de rivalidad y egoísmo

    Si nuestra oración es realmente auténtica nos llevará a tener una actitud contemplativa y amorosa hacia el mundo que nos rodea, en primer lugar hacia nuestros hermanos con los que convivimos diariamente. La actitud contemplativa, como el centro de nuestro carisma y como la experiencia del amor de Dios, nos hace posible descubrir la presencia de Dios en nuestra comunidad y en cada uno de nuestros hermanos (cf. n.19); por otro lado, nuestro compromiso a una relación benevolente con nuestros hermanos y a la construcción de una vida comunitaria sana pueden tomarse como los criterios para nuestra vida espiritual.

    Como carmelitas estamos llamados a realmente vivir unidos como hermanos; esto es parte de la misión que Dios nos ha encomendado y un signo del Reino de Dios mucho más efectivo que nuestras actividades individuales. Jesús siempre formó comunidad y nuestro testimonio apostólico sólo puede ser creíble y fructífero si es comunitario. Los orígenes de nuestra Orden nos revelan el significado de la fraternidad: no tenemos un fundador, sino una comunidad de hermanos cuyo estilo de vida fundó el carisma y la identidad de nuestra Orden.

    Estoy convencido de que en este mundo presente de guerra, nacionalismo y fundamentalismo, de creciente individualismo y egoísmo, competencia y rivalidad en el cual las personas se juzgan unas a otras de acuerdo a la eficacia y a la utilidad, nosotros no tenemos mejor testimonio que ofrecer que el de la fraternidad. Nuestra exigencia por una vida fraterna más auténtica es un ejemplo de cómo las personas pueden aprender a respetarse mutuamente y aceptarse en sus diferencias, y a solucionar los conflictos, sin tener que suprimir los dones personales, fomentar la unidad en la pluralidad, vivir juntos en paz y alegría: generaciones diversas, jóvenes y viejos, sanos y enfermos, académicos y no-académicos. Como comunidad internacional que somos, tenemos la oportunidad privilegiada de testimoniar la posibilidad y la riqueza de vivir juntos como personas de diferentes culturas, naciones, lenguas y colores, y sobre todo estableciendo comunidades internacionales en un mundo que aparentemente se va acercando, pero que permanece lleno de división y separación.

    Otra vez tengo la duda de si realmente valoramos la fraternidad como una misión real. Existe un creciente individualismo - no sólo en mi Provincia. Ya no es algo excepcional vivir fuera de la comunidad. ¿Cuánto tiempo y energía estamos dedicando para crear comunidades en las que valga la pena vivir? Estoy seguro de que nuestro futuro depende de un estilo de vida comunitario creíble y convincente que atraiga a otros y les inspire a fomentar relaciones de todo tipo: entre parejas, familias, parroquianos, grupos y aún entre naciones. Crear fraternidades sanas y desarrollar nuevos y modernos estilos de vida acordes con nuestro carisma es una gran tarea para nosotros pero no es un fin en sí mismo. Por su estilo de vida nuestras comunidades están llamadas a testimoniar cómo Dios se relaciona con nosotros - esto requiere apertura a todas las personas que quieran participar y aprender de nuestra vida como fraternidad contemplativa en todas las formas posibles. Al mismo tiempo aprendemos de nuestros huéspedes que nos inspiran y nos retan a revisar nuestro estilo de vida. En mi visión, por tanto, tenemos que crear comunidades que sean realmente abiertas, atrayentes y acogedoras para aquellos que quieran compartir nuestra vida por algún tiempo. Esto quiere decir que existe una vida de comunidad real y que nuestras casa no son sólo hoteles para solterones donde dormimos y quizá vayamos a comer, pero pasamos todo el día trabajando fuera. Es muy diferente si nosotros "sólo "servimos a las personas individualmente a través de un trabajo pastoral o si las recibimos como comunidad en la que experimentan el cuidado pastoral y espiritual en el contexto de un estilo de vida fraterno que incluye comer, orar, recrearse y celebrar juntos, además de experimentar el intercambio mutuo y la preocupación por el bienestar humano y espiritual.

    Trabajando con toda nuestra imaginación y creatividad en la construcción de una cultura contemporánea de fraternidad estamos haciendo una valiosa contribución a nuestras sociedades modernas ya que estos elementos comunitarios son de gran relevancia social. Así no solamente promocionamos nuestro futuro sino que también damos impulso a una vida digna de vivirse en este mundo en el que estamos inmersos.

    Estoy consciente de las muchas situaciones - por las razones que sean- de que algunos de nuestros hermanos no son capaces ni están dispuestos a contribuir a esta calidad de vida fraterna. No los podemos forzar, pero tenemos que asegurarnos que ellos no le impiden a otros comprometerse en la renovación de la vida comunitaria, algunas veces usando el argumento persuasivo y a la vez corto de visión, de que hay que dirigir todas las energías hacia el trabajo pastoral- por el contrario: para hacer justicia a nuestra verdadera misión, tenemos que liberar algunos voluntarios que quieran construir una auténtica vida de comunidad, aún con la consecuencia de tener que cerrar algunos proyectos o casas por falta de personal - la calidad es mejor que la cantidad.

    Otro aspecto de nuestra comprensión específica de la fraternidad que me parece muy importante: nuestras Constituciones enfatizan que "Nuestra Regla quiere que seamos fundamentalmente fratres... en la superación de distinciones y privilegios, en la participación y corresponsabilidad" (n.19). En muchos países y situaciones todavía es perceptible la diferencia entre los miembros ordenados y los miembros no ordenados de nuestra Orden - aún hoy los no ordenados no son tenidos en la misma estima que los ordenados- esto es contradictorio con la enseñanza de San Pablo sobre la igualdad y la complementariedad de todos los miembros. Los no-ordenados no tienen los mismos derechos para asumir responsabilidades en sus comunidades y Provincias. Conozco los límites impuestos por el Derecho Canónico en cuanto al status legal de los religiosos legos, pero esto no nos debería impedir luchar por una mayor igualdad humana y legal - al menos entre nosotros, y esto comienza en la mente y en el corazón de cada uno de nosotros. Una verdadera actitud contemplativa nos abrirá los ojos hacia una igualdad esencial de manera que toda actitud jerárquica y clerical desaparezca. Estoy seguro que el testimonio consecuente de una verdadera fraternidad con igualdad de derechos y responsabilidades para todos sus miembros estará más en consonancia con el mensaje y la actitud de Jesús y será un claro ejemplo de humanidad y de futuro en nuestra iglesia clerical y jerárquica en la que los laicos y, en especial las mujeres se encuentran en situación de desventaja. El último Capítulo General nos alentó al postular en su documento final: "una igualdad en nuestras fraternidades sin privilegios ni distinciones entre los ordenados y los no-ordenados. Esta igualdad guarda fidelidad con nuestra idea original" (Analecta, XLVI 1995, p. 244).

    Nuestras Constituciones nos recuerdan en el número 31 sobre el valor de "en la participación común en la Eucaristía, por medio de la cual llegamos a ser un sólo cuerpo, y que es fuente y culmen de nuestra vida y, por ello, sacramento de fraternidad". ¿Dónde encuentra esta intuición, ya mencionada en la Regla, su eco en la realidad comunitaria? ¿No es la celebración común de la Eucaristía una rara excepción a la Regla? Esto revela que quizá no creamos realmente en el valor de nuestro carisma. Realmente no creemos que la celebración de la Eucaristía como comunidad no es sólo la fuente para construir nuestra fraternidad, sino que también da muchos más frutos en orden al reino de Dios que nuestras celebraciones individuales en muchos lugares aunque las hagamos con la mejor intención. También tenemos que revisar si nuestra celebración de la Eucaristía en comunidad realmente expresa nuestra comprensión de la fraternidad -¿estamos de hecho "reunidos en torno a la mesa del Señor" como dicen las Constituciones en el número 20, de manera que nuestra unidad y nuestra diversidad sean visibles, o estamos divididos con los sacerdotes arriba en el altar y los hermanos abajo en algún lugar de la iglesia? Estaría más allá de nuestro alcance entrar en más detalles ahora - estas preguntas deberán ser discutidas en otro contexto más apropiado.

    2.3 El servicio: compartir nuestro carisma y espiritualidad con todas las gentes

    Respecto al servicio, lo primero que tenemos que recordarnos a nosotros mismos es que nuestro continuado intento de vivir nuestro carisma contemplativo en comunidad y en apertura a todas las gentes, no es solamente la fuente de nuestras varias clases de ministerios sino que es, en sí mismo, el servicio más valiosos que podemos ofrecer al mundo porque es el centro de la misión que hemos recibido de parte de Dios. En primer lugar, hemos sido llamados a vivir permanentemente en la presencia de Dios y a construir una fraternidad que sea creíble y digna de vivirse: este es un importante servicio para el mundo. Las Constituciones dicen en su capítulo sobre nuestra misión apostólica "nosotros los carmelitas tenemos que realizar nuestra misión en medio del pueblo ante todo con la riqueza de nuestra vida contemplativa" (n.92). A través de nuestro específico estilo de vida carmelita estamos llamados a recordarle a la Iglesia y a todas las gentes con la que convivimos, que nuestra prioridad está en nuestra relación personal y amorosa con Dios y en el reto implícito de construir unas relaciones fraternas entre todos los hombres y mujeres dentro y fuera de la iglesia.

    ¿No vivimos a menudo lo contrario en nuestra vida diaria como carmelitas? ¿No absorben nuestros varios apostolados y ministerios nuestras energías y creatividad, de manera que éstos determinan el tiempo que dedicamos a la vida espiritual y fraterna? Quizá inconscientemente, ¿fundamentamos nuestra auto-afirmación y nuestro derecho a vivir en nuestros ministerios y apostolados en vez de en nuestro ser religiosos y en sentirnos hijos amados de Dios? ¿No es este el centro de la crisis de la vida religiosa, al menos en Europa occidental? ¿No sería posible entender la falta de vocaciones y el envejecimiento de nuestras comunidades como una llamada a reexaminar nuestras prioridades antes que la situación del personal nos obligue a dejar casas y comunidades? El excesivo trabajo que muchas veces estamos produciendo, nos ponen en una situación de facto de secularización de la vida religiosa sin darnos cuenta que nos vamos convirtiendo en agentes profesionales de servicios pastorales y teorías teológicas; mientras que los criterios más importantes de toda vocación bíblica es hablar desde la experiencia de una relación personal con Dios.

    Para evitar malos entendidos: no quiero hacer oposición entre la vida espiritual y las actividades pastorales, entre nuestra misión como carmelitas y nuestros apostolados concretos, pero quiero enfatizar que tenemos que poner atención a las prioridades: lo que somos es más importante que lo que hacemos, nuestra identidad como fraternidad contemplativa en medio del pueblo es más importante que nuestros apostolados individuales que deben fluir de esta identidad si quieren dar fruto. En la medida en que nos convirtamos en personas que experimentamos en nuestras vidas cuánto Dios nos ama, en esa medida seremos capaces de amar a otros. Esto no funciona al revés. Por tanto nuestro servicio nos tiene que dejar tiempo y oportunidades para trabajar en nuestra madurez espiritual y personal, que es el presupuesto para cualquier ministerio válido. De hecho, nuestro servicio también afectará nuestra vida de oración y nuestro crecimiento humano, pero sin una ferviente vida espiritual y fraterna que vaya por delante, no seremos capaces de discernir a qué servicio estamos llamados, ni si estamos dando frutos en orden al reino de Dios, como dijo Jesús claramente en el Evangelio de Juan en el capítulo 15: "No podéis dar fruto si no permanecéis unidos a mí". Y permanecer en él como cualquier otro tipo de relación requiere tiempo y energía de nuestra parte. Respecto a esto, podemos aprender mucho de nuestros patrones bíblicos. Después del gran éxito de Elías al acusar y acabar con los profetas de Baal en el Monte Carmelo, él tuvo que pasar por una larga e intensa experiencia de desierto en la que aprendió, que él no es el que hace las cosas por sí mismo, sino que es Dios el que lo hace. La soledad y el largo camino a través del desierto y en el que Dios le alimentó y le dio fuerza, le llevó a tener una experiencia mucho más profunda de Dios, que nunca antes: que Yahvé no es un Dios violento sino un Dios tierno como una suave brisa. Sólo después de esta experiencia, recibió Elías una nueva misión. Y María - ella tuvo que aprender, que para este Dios amante nada es imposible, si ella le deja actuar en su vida en lugar de hacerlo todo por su cuenta y riesgo. No solamente tenemos que adquirir nuestras destrezas pastorales y profesionales, sino ir mucho más allá, estar abiertos y receptivos al plan de Dios que es un "poco diferente" del nuestro. Como María, tenemos que ejercitar nuestra actitud contemplativa y por tanto escuchar pacientemente al Espíritu que nos habla de diversas maneras: en la oración, a través de los signos de los tiempos, a través de nuestros hermanos y de las personas con las que convivimos.

    En mi tiempo, como miembro de la Orden me he encontrado con dos opiniones respecto a la pregunta de si los carmelitas están o no están llamados un ministerio específico: una dice que podemos involucrarnos en cualquier clase de trabajo pastoral o ministerio, la otra cree que debemos concentrarnos en apostolados específicos, especialmente en el campo de la espiritualidad. Básicamente pienso que podemos trabajar en cualquier clase de ministerio en tanto en cuanto no contradiga nuestro carisma, nos impida vivir los tres elementos. También hemos de tomar en cuenta los dones, carismas y habilidades de nuestros hermanos. Por tanto nuestros ministerios deben escogerse y revisarse dentro de un proceso regular de discernimiento hecho por la comunidad y por la Provincia como lo dicen las Constituciones en el número 92: "pero como no toda forma apostólica se armoniza fácilmente con nuestro carisma o con la capacidad de una determinada comunidad, hemos de discernir siempre entre las diversas posibilidades que ofrece cada situación".

    Creo que nosotros, como carmelitas, con nuestra tradición espiritual tenemos una tarea preferencial en la Iglesia, especialmente hoy, cuando tantas personas están buscando una auténtica espiritualidad. Quisiera por tanto subrayar lo que dicen las nuevas Constituciones en el número 64: "Desde sus comienzos la Orden del Carmen ha llevado tanto una vida de oración como un apostolado de la oración." Y en el número 95: "Por eso, fieles al patrimonio espiritual de la Orden, orientamos nuestro variado trabajo a favorecer la búsqueda de Dios y la vida de oración." En línea con lo expuesto, creo muy fuertemente que el ministerio específico del Carmelo y por tanto su imagen y su futuro es vivir y compartir con los otros nuestra rica herencia espiritual en formas actuales. Esto requiere una formación inicial y permanente apropiadas especialmente para los candidatos y los formadores, colaboración con otras ramas de la Familia Carmelita y laicos interesados - y quizá la decisión de dejar otros ministerios en favor del establecimiento de más comunidades de acogida y centros de espiritualidad, de retiros, de dirección espiritual y estudio en los que el espíritu carmelita esté vivo, para de esa manera poder atender las necesidades espirituales de la gente, especialmente los pobres y marginados, compartiendo en un mutuo intercambio nuestro estilo de vida, nuestra oración y nuestra espiritualidad.

    Si en realidad respetamos nuestro específico carisma carmelita y nos comprometemos a convertirnos cada vez más en una fraternidad contemplativa en medio del pueblo, no daremos paso a la tentación de idolatrar nuestro trabajo individual o convertirlo en una compensación de otras carencias humanas. Más bien seríamos capaces de asignarle a nuestros ministerios el lugar adecuado dentro de la vida religiosa. Esto nos capacitaría para testimoniar la verdadera dignidad del trabajo - más allá de los criterios de eficacia y productividad - y su dimensión social de colaboración y participación en un mundo, en el cual tantos individuos están sobrecargados de trabajo y estresados, mientras que otros permanecen desempleados y aislados.

    C. Conclusión y palabras finales

    Antes de terminar permitidme resumir mis pensamientos.

    Estoy sinceramente convencido que nuestro futuro y la solución genuina a muchos de nuestros problemas dependen de cuán seriamente nos tomemos y pongamos en práctica nuestro carisma e identidad carmelita que Dios nos ha legado como don y como reto y que hemos redescubierto en estos años recientes. Por tanto, ahora tenemos la tarea de renovarnos personalmente y renovar nuestras comunidades de acuerdo con nuestro carisma contemplativo con sus tres elementos: oración, fraternidad y servicio. Estos elementos deben ser los mismos y visibles en todas partes, aunque tomen diversas formas de expresión de acuerdo al contexto cultural y al carisma personal de los miembros de la comunidad.

    Este llamado a la renovación puede ser fácilmente mal entendido como algo sobrenatural que tenemos que lograr por nosotros mismos, como un doloroso y triste ejercicio moral y ascético. Interpretamos mal nuestro carisma, de la misma manera cuando pensamos en él como un ideal inalcanzable hecho sólo para santos - y esto dificulta nuestro crecimiento espiritual. Por el contrario nuestra espiritualidad nos pone como una preciosa meta la experiencia de la unidad con Dios y al mismo tiempo nos libera de la tarea imposible de tener que conseguirlo por nuestras propias fuerzas. La espiritualidad carmelita en sus varias formas a través de los siglos ha acentuado el mensaje clave bíblico que Dios nos ama tal cual somos: con todas nuestras fortalezas y debilidades, con nuestros aspectos brillantes y oscuros, con nuestros pecados y virtudes, con nuestras altas y bajas. Tampoco podemos merecer el amor de Dios por nuestras buenas obras ni tampoco podemos lograr la unidad con él a través de la perfección moral. Nuestra vocación carmelita significa primero que nada, aceptar el amor incondicional de Dios y comprometernos día a día fielmente a esa amistad personal e íntima que él nos ofrece. No tenemos que ser perfectos pero sí necesitamos orientar nuestras vidas de nuevo diariamente hacia su llamada expresada en nuestro carisma que nos inspira y nos anima. No importa si somos o no somos perfectos o si alcanzamos la meta, lo importante es seguir adelante en nuestro camino carmelita como nos señala nuestro carisma. Parece muy fácil, pero a la vez es lo más difícil: aceptarnos a nosotros mismos tal cual somos y confiar en el amor infinito de Dios, estar en su presencia y permitirle transformarnos poco a poco de manera que crezcamos a través del dolor y el gozo hacia una vida plena. En este proceso nos abrimos realmente a Su futuro y somos capaces de discernir cómo él quiere que vivamos y en qué debemos trabajar en el momento presente.

    A este fin no necesitamos más documentos y teorías sino procesos concretos de renovación y transformación en cada Provincia y en cada comunidad, posiblemente iniciado y coordinado por la Curia, preparado por una comisión de la respectiva Provincia con la ayuda de expertos, dirigido y acompañado por facilitadores experimentados y competentes del área local y con la esperanza de que sea iluminado y apoyado por el Espíritu Santo mismo. Todos y cada uno de los carmelitas serán invitados, pero no obligados a participar en este proceso espiritual de apertura al futuro de Dios. Aquellos que no quieran participar no deben ser considerados como carmelitas malos, pero por otro lado, no se les debe dar el poder de detener o dificultar el proceso. En un proceso como este, lo primero que debemos hacer es evaluar y revisar la pasada y la presente situación de los individuos, de las comunidades y de las Provincias. El siguiente paso será estudiar nuestras nuevas Constituciones, especialmente las dos primeras partes, así como también las teologías contemporáneas de la vida religiosa para tener criterios para evaluar nuestras formas de oración, nuestro estilo de vida comunitario y nuestros ministerios para ver si están en consonancia con nuestra identidad carmelita y con los signos de los tiempos. Finalmente tenemos que reflexionar sobre las consecuencias y decisiones que nos permitirán a nosotros vivir hoy en nuestro contexto cultural específico de una manera más fiel y creíble lo que hemos reconocido como específicamente carmelita.

    Añadido a eso quisiera recalcar lo que dije anteriormente sobre la posibilidad de juntar aquellos hermanos de diferentes Provincias que quieran desarrollar un estilo de vida carmelita acorde con la definición que hacen las nuevas Constituciones. Esto será aún más necesario si tales procesos no se pueden llevar a cabo en una Provincia particular por las razones que sean.

    El documento final del Capítulo General (1995) dice "que hay una gran necesidad de unidad dentro de nuestra pluralidad. Necesitamos proyectar una visión global de toda la Orden que exprese nuestra misión en la Iglesia y en el mundo hoy". Creo que en las nuevas Constituciones tenemos la base teórica para esta visión global que puede hacer posible una mayor unidad de toda la Orden, pero lo que ahora necesitamos encontrar son caminos y medios de concretar nuestras intuiciones en la realidad de las Provincias, comunidades e individuos. Un posible camino me parece que puede ser iniciar y desarrollar estos procesos de reflexión, renovación y conversión que he tratado de presentaros y que nos pueden acercar a nuestra verdadera y profunda identidad como carmelitas. Si hemos sido llamados al Carmelo encontraremos nuestra realización, nuestra paz y nuestra alegría sólo si crecemos en esta identidad. Y no necesitaremos preocuparnos por las vocaciones y por un buen y significativo futuro si nos empeñamos plenamente en construir con el poder transformante del amor de Dios una fraternidad contemplativa en medio del pueblo y especialmente entre los pobres.

    Soy consciente de que una conferencia como ésta, a lo mejor que puede conducirnos es a sacar consecuencias de las intuiciones que hemos tenido sobre nuestro carisma específico. Estoy también consciente de que es relativamente fácil hablar de nuestro carisma y su impacto en nuestro futuro, pero es otra cosa vivirlo en la realidad - y por esto os pido perdón por mi insuficiente y pobre traducción de mis convicciones en acción. No obstante estoy muy orgulloso de pertenecer a esta riquísima y bendita familia del Carmelo. Estoy contento y agradezco a Dios que me haya llamado a este particular modo de vida y que yo por tanto tenga una parte en su rica tradición espiritual que aún me atrae y toca mi corazón. Quiero terminar confesando mi profunda gratitud por ser parte de la comunidad internacional del Carmelo y poder estar en el camino de una comprensión y vivencia más plena de nuestra identidad junto con otros hermanos de mi Provincia y junto a todos vosotros.

    ¡Gracias a cada uno de vosotros por vuestra paciencia y atención! 


    Günter Benker, O.Carm.