EN COMUNIÓN CON MARÍA

Herencia y perspectivas



Con ocasión del 750º aniversario del Escapulario, las curias generales O.Carm. y O.C.D. convocaron un "seminario mariológico" reservado a los especialistas, de carácter científico e interdisciplinar, orientado a estudiar el patrimonio mariano del Carmelo y su importancia actual para la vida y fidelidad al carisma.

El seminario se desarrolló en el centro "Il Carmelo" de Sassone (Roma), en los días 14-21 de junio de 2001, y con la participación de casi unos 25 expertos, procedentes de varias partes del mundo, pero sobre todo del área occidental europea. Las numerosas conferencias escritas serán publicadas en un libro, y se podrá reconocer la alta calidad científica de los trabajos y la riqueza del tema mariano en la vida e historia del Carmelo.

Este documento no intenta resumir los temas desarrollados y discutidos, sino ofrecer, en forma sintética, las convicciones comunes y las sugerencias operativas, que de los trabajos y de las discusiones han aparecido como convergencias significativas.

Como han escrito nuestros superiores generales: "La Virgen María, nuestra Madre, Patrona y Hermana es ciertamente uno de los grandes dones que hemos recibido de Dios y compartimos con la Iglesia. Ella es parte esencial de nuestro patrimonio" (Con María, la Madre de Jesús. La Virgen en la vida del Carmelo, Aylesford 2001, n.2) Partiendo de este principio general indicamos en 10 temas los hechos evidentes y las sugerencias a ellos conexas.

1. Presencia de María en el Carmelo

1.1. Los hechos. La historia del Carmelo no se puede comprender plenamente sin esta viva presencia mariana, que se expresa en tantas formas, comprendida la multiplicidad de títulos con los que ha sido venerada, invocada, admirada, sentida presente y en comunión familiar. Forman un sólido testimonio, por ejemplo, los muchos santuarios marianos con famosas imágenes o sencillas estatuas, las iglesias dedicadas a su nombre, las varias fiestas y memorias litúrgicas. Pero también la literatura teológica y devocional de nuestros escritores, la rica experiencia espiritual y mística de nuestros santos y santas, las congregaciones religiosas y grupos de laicos asociados y las formas populares de cofradías; y más en general la devoción al Escapulario del Carmen, tan difundida entre la gente.

1.2. Sugerencias. Hacer lo posible por reconocer esta rica tradición, para interpretarla y vivirla según auténticas perspectivas bíblicas, cristocéntricas, eclesiales, espirituales, teniendo también en cuenta las nuevas sensibilidades simbólicas, culturales, antropológicas, comprendidas las nuevas perspectivas feministas. Considerar esta seria reflexión, científica, correcta y orgánica como parte de nuestra fidelidad al carisma y a nuestro patrimonio específico, de la misma manera que hace parte de ella el cotidiano vivir auténtico y significativo.

2. Aspecto antropológico y femenino

2.1. Los hechos. Hoy son muchas las provocaciones que nos llegan de las ciencias antropológicas y de la nueva reflexión femenina sobre la condición de la mujer en la sociedad y en la Iglesia; esto ha incidido sobre el lenguaje que se usa para hablar de María y de su función como figura femenina en la tradición cristiana y en el universo simbólico y cultural. Se pide una mayor cautela en el uso de categorías generales como "madre/maternidad", "virgen", "esposa", "hermana" y esto también en lo que se refiere a la interpretación de tales vocablos en la Sagrada Escritura o en los textos históricos, legados de otros horizontes culturales y religiosos.

2.2. Sugerencias. Estar atentos y receptivos a las críticas que provienen de las teologías feministas y de los análisis antropológicos sobre los símbolos y los lenguajes; y releer nuestra tradición mariana de forma que se apliquen las nuevas hermenéuticas con corrección. Tener en cuenta también las diferentes sensibilidades ligadas a los varios contextos culturales y a las evoluciones de las tradiciones religiosas o sociales de países, naciones, continentes, estrados sociales.

3. El fundamento bíblico

3.1. Los hechos. La reflexión de los exegetas sobre la presencia de María en la Sagrada Escritura y sobre la interpretación de los textos, símbolos, figuras, es hoy por hoy particularmente aguda. Gracias a sus estudios, María está hoy más enraizada en la espiritualidad de su pueblo. El conocimiento de la literatura intertestamentaria y la exégesis respetuosa de la singularidad específica del Antiguo Testamento ayudan a entender mejor los textos del Nuevo Testamento que hablan de María. Resalta sobre todo el nuevo descubrimiento de la ejemplaridad de María mujer hebrea, primera discípula, mujer de corazón nuevo, Notables son también los aportes provenientes de exégesis no católicas y de declaraciones ecuménicas y contactos interreligiosos. También los Carmelitas tienen en este campo una presencia y una producción de estudios y ensayos que son apreciados. Las nuevas hermenéuticas, más ligadas a la práctica y a las situaciones de la vida – entre las cuales recordamos también la práctica de la lectio divina – han enriquecido la comprensión del puesto de María en la historia de la salvación y sugieren nuevos horizontes para una adecuada presencia suya en la Iglesia.

3.2 Sugerencias. Asimilar seriamente estas nuevas perspectivas, según criterios no sólo de ortodoxia, sino también de apertura cultural a los nuevos retos. En vista a elaborar de nuevo nuestros mismos lenguajes sobre María con un mejor y más auténtico fundamento bíblico, aprovechar las nuevas oportunidades ofrecidas por las nuevas claves hermenéuticas. En particular en la formación (inicial y permanente) se debería prestar atención a la dimensión bíblica auténtica de la figura de María.

4. El lenguaje teológico

4.1. Los hechos. A partir de las indicaciones sobre la figura de María, propuestas por los textos del Concilio Vaticano II – que ha insistido sobre el horizonte cristológico, litúrgico y eclesiológico – el tratamiento teológico ha sido renovado. Con los documentos posteriores magisteriales, como la Marialis cultus (1974), Redemptoris Mater (1987) y Mulieris Dignitatem (1988) las perspectivas se extendieron también para la antropología, la estética, el feminismo, el diálogo ecuménico e interreligioso, la piedad popular, la solidaridad con los oprimidos, etc. Hoy se recurre a la doctrina de los "modelos" mariológicos" para explicar a través de los cuales de manera unitaria, pero dinámica, la figura de María desde las varias perspectivas. Tales modelos son, por ejemplo: Madre de Dios/Madre del Señor, Icona de la Iglesia, María y el Espíritu Santo, La toda Santa/Panagia, Sierva y discípula del Señor, Madre espiritual, pero también Hermana en la fe, Mujer nueva, Nueva Eva/Madre de los vivientes, etc.

4.2. Sugerencias. Conocer y asimilar mejor esta riqueza del lenguaje teológico, examinando las implicaciones para nuestro mismo lenguaje, para purificarlo y enriquecerlo, para expresar de nuevo nuestro patrimonio incluso con los nuevos modelos hasta ahora quizás poco considerados; entre los cuales Sierva y Discípula del Señor, Hermana en la fe, Hija de Sión, Profeta, Nueva Eva, etc. Se desearía la constitución de una "asociación mariológica" nuestra con la participación de expertos de toda la Familia Carmelita.

5. En la espiritualidad cristiana

5.1. Los hechos. La dimensión mariana de la espiritualidad cristiana, se caracteriza hoy por la importancia dada a las varias dimensiones: bíblica, cristocéntrica, pneumatológica, litúrgica, teológica, eclesial, y por la atención al lenguaje de la historia de la salvación, de la presencia y comunión, de la belleza, de la femineidad, de la solidaridad con el camino del pueblo. Un nuevo capítulo está constituido por la búsqueda de las características de la "espiritualidad vivida por María misma", con particular insistencia sobre su camino de fe.

5.2. Sugerencias. Es necesaria una revisión seria y valerosa de nuestro lenguaje y de nuestras propuestas en este ámbito, de modo que se acojan e integren con coherencia los nuevos enriquecimientos. Esto implica purificar esquemas y modelos de espiritualidad que no responden a estas nuevas exigencias. Nuestra propia vida debe dar más énfasis a estas características, de modo que haya correspondencia entre teoría y práctica.. Al hablar de María que nos ayuda a vivir el compromiso bautismal, poner atención a las perspectivas teológicas, de modo que tal compromiso lleve a convertirnos en hijos de Dios.

6. En la historia del Carmelo

6.1. Los hechos. Muy desarrollados están actualmente los estudios sobre María en el Carmelo: ya sea en los primeros siglos, como también por el tema controvertido de las visiones y de los "privilegios", ya sea en la doctrina y en los escritos de nuestros doctores y maestros. Las publicaciones personales y libros en colaboración, han aclarado muchos aspectos sobre los orígenes, los avances doctrinales, las formas populares, las exigencias pastorales, la liturgia y sus textos, la iconografía, las prácticas de piedad, los modelos y títulos que más prevalecen en las distintas épocas, etc. No siempre hay correspondencia entre las publicaciones y posteriormente la lectura por parte de los miembros de la Familia Carmelita.

6.2. Sugerencias. Insistir en pedir para leer los muchos y fundamentales textos hasta ahora publicados por los expertos. Y pedir a nuestros escritores el que introduzcan nuevos criterios hermenéuticos, conforme a las nuevas tendencias historiográficas, de forma que se encuentren y evidencien aspectos todavía no examinados. No debemos tener miedo de las investigaciones históricas serias, aun cuando pongan en crisis convicciones consolidadas y nos constriñan a cambiar seguridades y hábitos mentales. Sino que debemos dar importancia a la naturaleza "narrativa" y simbólica de la memoria y presencia de María, y por tanto preguntarnos cómo encontrar espacio para las nuevas "historias" populares. Después de la "crítica histórica", se necesita volver a "narrar" historias populares, cargadas de fuerza simbólica, que ayudan a promover los "recorridos mistagógicos" adaptados a la religiosidad del pueblo.

7. El contexto eclesial de nuestra historia

7.1. Los hechos. Se hace cada vez más evidente que la "dimensión mariana" de nuestra historia – tanto en los siglos antiguos, como en los últimos - está estrechamente entrelazada con el modelo dominante de Iglesia y el ethtos religioso del pueblo. A los lenguajes típicos de una cierta época y en el entramado con ciertas instituciones y sensibilidades determinadas, ha correspondido también en el Carmelo una cierta doctrina mariológica, una cierta práctica devocional y una pastoral relativa . Hoy podemos conocer los frutos de esta relación, y dar una evaluación de las ventajas y desventajas que una tal relación ha tenido para nuestro testimonio y para los modelos de "mariología" vividos y propuestos.

7.2. Sugerencias. Es necesario profundizar y estudiar mejor esta relación con el modelo eclesiológico y el ethos popular, de modo que se reconozcan las fases creativas y de inculturación de nuestra dimensión mariana. Esto ayudará también a valorar los efectos de las fases en las cuales ha prevalecido la sola conservación o ha habido falta de creatividad y de sentido vivo pastoral. Este ejercicio nos hará capaces de discernir, en el contexto de la post-modernidad, un correcto uso de los lenguajes simbólicos heredados y vivir una nueva creatividad fiel.

8. El testimonio de los grandes maestros y maestras

8.1. Los hechos. Se están multiplicando los estudios específicos sobre la doctrina y la experiencia mariana de nuestros santos, maestros y maestras espirituales. Este estudio es importante, cuando está hecho con criterios científicos, con el auxilio de la teología y de la ciencia hermenéutica. Ello resulta una rica tradición de experiencia vivida, convertida a veces también en doctrina orgánica, propuesta tematizada de vida, magisterio espiritual reconocido. El Carmelo tiene un patrimonio todavía no del todo explorado ni examinado, a veces también por las dificultades de lengua y de cultura.

8.2. Sugerencias. Saber encaminar a nuestros jóvenes investigadores hacia este tipo de estudios en conexión con sus trabajos doctorales, de forma que se llegue a descubrir de nuevo las memorias no conocidas y experiencias preciosas hasta ahora nunca exploradas. Sería también oportuno preparar una lista de autores y temas no estudiados hasta ahora, para inspirar trabajos de investigación en este campo. Se necesita también favorecer la publicación, en varias lenguas, de los textos científicos e incluso de carácter popular, sobre la marianidad carmelita. En la escuela de nuestros santos maestros y maestras, debemos saber descubrir de nuevo un "arte de vivir", personal y comunitario, una "vida bella" (via pulchritudinis), para ser en la Iglesia aquello que contemplamos en María.

9. La tradición litúrgica

9.1. Los hechos. En este sector no son muchos los estudios de los carmelitas. Se ha estudiado por ejemplo, las fuentes litúrgicas medievales, también la reforma del rito carmelita o la celebración de la conmemoración solemne de la Virgen del Carmen. Cuando se trata de temas de pastoral litúrgica o piedad popular, los estudios son pocos y muchos campos importantes todavía no se han estudiado.

9.2. Sugerencias. Que nuestra tradición litúrgica llegue a convertirse en un sector de mayor interés, ya por el conocimiento general de la tradición, ya para recuperar del patrimonio aquellos elementos devocionales que son todavía válidos y vitales hoy, pero que se han olvidados. Al mismo tiempo, se debe estimular y acompañar una correcta y creativa actividad de inculturación y de adaptación de la dimensión mariana en sus varias situaciones.

  1. Para este fin se recomienda el formar una comisión litúrgica mixta (O.Carm-OCD), que recoja el material litúrgico y devocional existente y que al mismo tiempo trabaje para crear nuevos textos para las celebraciones litúrgicas.
  2. Que se animen cada una de las comunidades y los grupos más capacitados a utilizar con frecuencia el misal de las Misas marianas y a elaborar formularios litúrgicos alternativos para las grandes celebraciones marianas, de modo que se expresen mejor los valores y las nuevas sensibilidades.
  3. Que se haga un esfuerzo de mayor creatividad en particular para preparar un officio votivo de la Beata Virgen María del Monte Carmelo y la correspondiente Misa con posibilidad de adaptarlo (y también de inculturarlo) según los contextos locales.
  4. Que se reflexione con más atención y originalidad sobre las formas de celebración para los "días especiales" (v.gr.: miércoles, sábados, novenas, triduos, procesiones, etc.) y se preparen folletos litúrgicos de manera que no sean generalmente devociones, sino que expresen con nuevos elementos una originalidad tanto espiritual como litúrgica, en consonancia con el carisma y la tradición carmelitas.
  5. Que se promueva un encuentro entre los rectores de santuarios marianos que están confiados a nuestra directa responsabilidad pastoral. Así, a partir de la experiencia concreta, será posible encontrar y madurar formas comunes de pastoral y de celebración, de animación y de espiritualidad mariana, de acuerdo con nuestro carisma. De este trabajo se podrá ofrecer modelos e inspiraciones también para las otras iglesias nuestras y para los numerosos santuarios "mariano-carmelitas" de los que no tenemos la animación directa pastoral.
10. El Escapulario de la Virgen del Carmen

10.1. Los hechos. La devoción a la Virgen del Escapulario es la forma con la que nuestra "marianidad" es conocida entre el pueblo, y es uno de nuestros medios importantes de evangelizar con la devoción mariana. Los estudios históricos más acreditados han demostrado la insuficiente documentación histórica como base de las visiones. En relación con la devoción al Escapulario del Carmen, existe una amplia, difusa, secular y, a veces, fuerte piedad mariana popular. Esta religiosidad popular muchas veces va por cuenta propia, siguiendo propias tradiciones, a veces incluso muy antiguas, constituyendo un patrimonio eclesial local ya consolidado. Constatamos que existen varias percepciones del significado del Escapulario: una más genérica cuando no hay una evidente comunión visible con la Familia Carmelita, y otra más específica cuando el lazo de unión real y concreto con la Familia Carmelita es evidente y estable. No se puede negar que la devoción al Escapulario no está exenta de influjos a veces mágicos o supersticiones o en ciertos lugares que esté reforzada por miedos y angustias.

10.2. Sugerencias. Nos parece importante proponer algunas exigencias.

  1. Insistir en la predicación y en la pastoral de esta devoción, que junto a la devoción mariana más amplia, reclamada por el Escapulario del Carmen como sacramental de la Iglesia, existe y tiene gran valor – cuando es una elección consciente y clara – la pertenencia a la tradición mariana del Carmelo y a su testimonio eclesial según la espiritualidad plurisecular.
  2. Tratar de entrar en contacto más explícito con este gran patrimonio, que es llamado "tesoro para toda la Iglesia", difundido por doquier, "devoción…profunda y ampliamente recibida por el pueblo de Dios" (Carta de Juan Pablo II, El providencial evento, n.4) de considerarlo como un "sacramental de la Iglesia" (Con María, nn.23-24). Así que, en el límite de lo posible, tal tradición no vaya a la deriva, sino que conserve algún contacto con el Carmelo y su espiritualidad mariana.
  3. Conviene estudiar mejor la naturaleza simbólica y espiritual de las narraciones ligadas al Escapulario (visión, privilegios, milagros), y su papel de "refuerzo" y de interpretación del símbolo y de su aceptación. Ver cómo recuperar la fuerza simbólica y narrativa de todo esto, especialmente por lo que se refiere a la perseverancia final y la purificación después de la muerte, elementos a los que el pueblo se inclina de forma espontánea. En particular subrayar en la presentación del Escapulario la evocación de la "protección continua de la Virgen Santísima, no solo a través del camino de esta vida, sino en el momento del tránsito hacia la plenitud de la gloria eterna" (El providencial evento, 5).
  4. Estimular una fase de nueva creatividad para inculturar con pluralismo los elementos varios de la devoción: la forma material del "escapulario", el uso del rito renovado de la imposición, el sentido de pertenencia tanto a la Orden, como a "la familia" de devotos, el proyecto de vida virtuosa (o habitus) y de interioridad orante, el sentido de solidaridad contra las angustias y los peligros suscitados por la antigua serpiente, la esperanza abierta a un futuro positivo, el sentido de la "presencia dulce y materna" de María.
  5. La ceremonia de la imposición debe estar acompañada de una adecuada catequesis, según las indicaciones del nuevo rito; y se cumpla con la participación significativa de miembros de la Orden y de laicos a quienes en otro tiempo se les fue impuesto. Sea visible la inserción en la celebración del gran misterio de la salvación, o sea, en la Misa. La celebración litúrgica no puede ser solo un "contexto" casual, sino que debe llegar a ser también criterio interpretativo de la misma devoción popular.
Conclusión

La rica tradición espiritual mariana del Carmelo es una memoria preciosa, que debe estimular no solo la fiel continuidad, sino una nueva estación de creatividad. Hemos señalado algunas exigencias y urgencias en esta perspectiva. Como en el pasado ha sido fundamental la actitud orante, contemplativa y de confianza a la "presencia dulce y materna de María" para vivir con corazón puro y fiel "in obsequio Jesu Christi" (Regla, 2), así será también para nuestro futuro.

Nuestras comunidades deberán cumplir siempre de nuevo una reflexión orante y contemplativa, pero también creativa, sobre la presencia de María en nuestra vida y en nuestro caminar en pos de Jesucristo, en comunión con la Iglesia y esta nuestra humanidad. Solo así, con corazón pobre y meditativo (cfr. Lc. 2, 19, 51), con una fe interrogante, con "ojos penetrantes y ancho corazón" (Novo millennio ineunte 58), sabremos responder a la presencia materna de la Madre del Señor, con responsabilidad histórica y nueva profecía.

Sostenidos por la presencia dulce y materna de María, sabremos ser en la Iglesia partícipes de su misión al servicio del Reino, como auténticos discípulos del Señor, testimonios comprometidos en la santidad y en la justicia, en la esperanza y en el amor.

Hagamos nuestra la conclusión de la carta de nuestros superiores generales: "Que María, nuestra Patrona, Madre y Hermana, nos cubra con el manto de su especial protección, de modo que revestidos de su hábito, podamos ser llevados a la santa montaña, Cristo Nuestro Señor, en cuyo obsequio vivimos." (Con María, 36).
 

Roma, 21 de junio de 2001